Todos los articulos por Lidia Molina

Por ese lunar

“…Fue entonces cuando descubrí SU lunar. Era muy pequeño, minúsculo, perdido entre el vello en su cadera derecha. Era prácticamente imperceptible y, quizás por eso mismo, me fijé en él, pese a que tenía otros mucho más llamativos y en sitios más provocadores. Por instinto lo besé…”

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Sabor de amistad

“…Él le había presentado a sus novias, y ella había llevado al grupo de amigos a alguno de sus rollos. Pero, por esas casualidades, sus circunstancias coincidieron, los dos estaban libres, y habían madurado lo suficiente como para que una noche loca no estropeara la amistad que tenían…”

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El mulato

“…A los dos les gustaba bailar y estuvieron un buen rato llevando el ritmo de la música latina que sonaba en el bar. Con el movimiento, sus menudos cuerpos se acercaban cada vez más hasta rozarse. A un milímetro de distancia se miraron unos segundos directamente a los ojos…”

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La graduada

“…Pero Laura sí que veía lo que pasaba. Sabía que los prolongados roces cuando le daba apuntes, su excesiva preocupación por cómo llevaba los estudios, sus conversaciones trascendentales e íntimas y sus ofrecimientos a llevarla en coche a casa -eran vecinos- no eran casuales, evidenciaban que había algo más…”

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Enchochamiento

“…Nada más entrar, Gema se fijó en Álex, y Álex en ella. Era el típico chichipán, tenía una nariz pequeña y graciosa y unos labios carnosos con los que era imposible no fantasear. Y poseía ese punto irresistiblemente canalla. Si Gema tenía un tipo de chico ideal, era parecido a él…”

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Fue en Nochevieja

“…Hacía más calor que en el Cielo, y había más gente. Se hicieron un hueco y siguieron los tres con la fiesta. Más música, más risas. Y ocurrió uno de esos momentos mágicos. Las manos de David y Pili se rozaron por casualidad y los dos se quedaron quietos, casi estatuas. La gente desapareció del local, la música se apagó y las risas cesaron; el mundo se detuvo bajo sus pies…”

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Mira que eres tonta

“…Sus días transcurrían felices entre las aulas del instituto y las salidas de los sábados con los amigos por La Zona. Sus mayores preocupaciones no pasaban de sacar buenas notas para la selectividad, sonsacar a sus padres que las dejaran una hora más por la noche, y procurar que los recuerdos que les dejaran sus primeros amores fueran bonitos….”

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Te morderé más abajo

Fran y Soraya llevaban poco tiempo. No estaban saliendo, no eran amigos, simplemente estaban enrollados. Ella, que solía portar aros grandes de oro, coleta alta y raya negra de ojos a lo Cleopatra, se había doctorado hacía tiempo en descaro y vicio; lo llevaba pintado en la cara (…) Él, guapo, con clase y el cuerpo moldeado, tenía cara de niño bueno, lo era…

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