La heretat de la Gurrama

Nota: Reportaje publicado originalmente en la Revista Festa 2005.

En Petrer cada propiedad agrícola, cada heretat, forma parte de un sistema en el que se unen naturaleza, trabajo y cultura. Hoy, el valor de estas tierras no radica únicamente en la producción de los olivos, almendros o cerezos. Las minas, boqueras, parats, algibes, balsas, acequias, bancales de piedra, lavaderos, hornos de pan-cocer, eras, corrales, abrevaderos, capillas…, que están presentes en estas explotaciones agrícolas les confieren un importante valor añadido, pues son el reflejo de la labor y el esfuerzo de las generaciones que nos precedieron. El patrimonio rural se convierte de este modo en patrimonio cultural y constituye la herencia de la población.

La heretat de la Gurrama, Petrer (fotografía: familia Amat Pérez).

La casa de la Gurrama, con más de 325 años de historia documentada, forma parte ya de esta herencia cultural de Petrer, tanto de modo tangible -a través de su arquitectura o cultivos- como intangible —como parte del saber transmitido, que responde a las necesidades del medio físico adoptando técnicas de captación de agua y de conservación del suelo, que proporcionan una continuidad e identidad al espacio- y que son el reflejo del trabajo y la creatividad de los distintos propietarios y jornaleros que ha tenido la finca.

Situada a unos 650 metros sobre d nivel del mar, la Gurrama lindaba en el año 1737 por mediodía con Barranco dicho del Pantano, por poniente y tramontana con Barranco dicho de Genquera, y por levante con Barranco dicho del Esquinal, y montañas Reales (1).

Las tierras que rodean a la finca sirvieron en época romana para la explotación agrícola de un pequeño asentamiento, que en la segunda mitad del siglo IV-primera mitad del siglo V d.C., se ubicaba a unos 700 m. de altura en la orilla derecha del barranco del Badallet, a la salida del Pantano, con una extensión aproximada de 0,15 Ha (2).

Como bien sabemos, en los alrededores de la Gurrama, en Puça, se levantaba una alquería en época islámica (3). La elección de este entorno vendría dada, sin duda, por la disponibilidad de agua que proporcionaban las ramblas que rodean el emplazamiento. En este sentido, el topónimo Gurrama podría derivar del árabe WADI-R-RAMLA / WUAD -RAM’A / WUD’RAM’A / Gurrama (4); aportando la palabra «wadi» el significado de «río».

Aunque no tenemos noticias escritas ni restos materiales de que la finca estuviera en explotación en época islámica o morisca, la disponibilidad de agua en su entorno favorecería la presencia de pasto para el ganado, como se recoge en un contrato de arrendamiento del año 1504:

Johan Roig de Corella senyor de les vyles de Elda e de Petrer e del loch de les salines.. arremdam e per titol de arretidament… lliuram… al molt noble don Manuel Diez… Senyor de la vila de andilla… lo dret de erbatge a nos pertanyent en les dites viles nostres de Elda e de petrer terme de puça… (5)

Más adelante, en el año 1618, tras la venida de los nuevos pobladores a raíz de la expulsión de los moriscos, se concretó el espacio ocupado por uno de los bovalares de la villa, que quedó delimitado al noreste de la Gurrama:

font resolt que es fasa el bovalar so es desde el Cajuli y lo estret de Pusa la Solana amunt de Catin fins al terme de Castalla… (6) .

Capitols ab los quals sea de fer la cequia (año 1679).

Las fuentes documentales nos indican que la heretat de la Gurrama estaba ya en explotación en 1669 (7). La finca pertenecía a Antonia Berenguer, menor de edad e hija del ya fallecido Thomàs Berenguer de Onil. La tenía en arrendamiento Balthazar Peres, llaurador de Petrer, por 35 lliures de moneda reals de Valencia, cascun any de arrendament, por tiempo de 6 años, y conforme a capítulos. La heredad possada en lo terme de dita y present vila de Petrer en la partida dita de la Gurrema ab sa casa, corral y era y molts almellers maquilla que de present afronta ab barrach de Cati ab terra de Joan Molla y ab Xenquera, se arrendó, entre otros, según los siguientes capítulos:

Que lo Arrendador de la Gurrema hasa de fer les boqueres y sustentarles a sa costa y el dia que acabara lo Arrendament deixarles bones y rebedores a coneguda de dos experts…

Que lo dit Arrendador haja de fer els portells y adobarlos de manera que no tinguen dany los bancals…

Que lo Arrendador haja de netegar els sembrats conforme us y costum de bons llauradors…

Se arrenda dita heretat de la Gurrema per temps de sis añis contador del dia de Sent Miguel del any mil siscents seixanta nou fins lo dia de Sent Miguel del any mil siscents setanta y sinch….

Efectivamente, el 28 de octubre de 1675 (8) la finca se volverá a arrendar, pero esta vez a Magdalena Rico, viuda de Balthazar Peres, con las mismas condiciones y capítulos que habían pactado en 1669.

En 1679, en los capítulos que se redactan para hacer la acequia para llevar el agua del Pantano que se va a construir en Petrer se cita:
Primo sea de pendre la aygua damunt la boquera de la Gurrema a on y a una Creu Negra fent asut damunt el charco del sumidor…

Y en el primer capítulo dels Capitols ab los quals se arrenda la obra del Pantano que es fa en la present Vila de Petrer en lo estret de Cati se concreta

Primerament se diu y dispon que en lo Barranch dit de la Gurrema se a de fabricar una obra de pantano en lo puesto quea paregut millor que es un poch mes a vall de on se junten los dos Barranchs (9).

La Gurrama pasó en una fecha entre 1675 y 1693 a Melchor Maestre, hijo de Gaspar Maestre y hermano de Pasquala, miembro de una de las familias que vino a repoblar Petrer en 1611, como se constata en la Carta Pobla (10). Se da la circunstancia que Melchor Maestre estaba casado en primeras nupcias con María Berenguer, que debía estar seguramente emparentada con Thomas Berenguer, el primer propietario de la Gurrama del que tenemos constancia.

Tras el fallecimiento de María Berenguer, Melchor, llaurador, se casó de nuevo en 1664 con Isabel Joan Visedo, quien aportó en contamplacio de matrimoni 60 liures de moneda reals de Valencia y, entre otras propiedades, además de la Gurrama, poseían un tros de terra ab algunes figueres en la partida del Figuerals Rots, que afronta ab rambla del Cit (11).

En 1693, Berthomeu Molla y Melchor Maestre acuerdan que una Boquera eo vertent que te y posseheix dit Berthomeu Molla sua propia en un tros de térra que te y posseihix. ..en la partida dita de la Gurrema que afronta ab dita Gurrema y baxa dita boquera de dins la cerra dita de les ombríes a derramar en dita terra de dit Berthomeu Molla… Lo dit Berthomeu Molla bona y voluntariament li dona part en dita Boquera al dit Melchor Maestre per a que regue en dita heretat de la gurrema de la vinguda de aquella y ayguaduig de aquella ab los pactes y condicions seguents…Primo que lo dit Berthomeu Molla haja de regar sempre… tota la aygua que aura menester… y tota la demes aygua que li sobrara que la puixa regar dit Melchor Maestre y los seus en la sua heretat de la Gurrema…(12).

Melchor e Isabel tendrán tres hijos, (además de Gabriel, Prevere Rector de la Yglesia Parrochial de Sant Barthomeu de Petrer e hijo del primer matrimonio de Melchor -13-), Juan, Melchor y Joseph. De todos ellos será su hijo Melchor quien recibirá la Gurrama, como consta en las cartas matrimoniales firmadas el 25 de agosto de 1698. Melchor Maestre, hijo, contrae matrimonio con su vecina Esperanza Maestre Peres, hija de Balthazar Maestre, llaurador, y de Margarita Peres (14), quienes poseían la finca del Esquinal.

Según se recoge en las cartas matrimoniales (15) a Melchor le otorgan sus padres en concepto de dote 800 libras, con la propiedad de la Gurrama, y a Esperanza, los suyos, 400 libras, 300 en robes de lli, llana y seda y diners y las otras 100 a los tres años siguientes. Melchor y Esperanza irán incrementando su patrimonio inicial hasta sumar en el año 1726 una riqueza apreciada en 4.160 Libras, según consta en el Libro de Hacienda de ese año (16). Sus propiedades se distribuían en la oyeta de Dura, en la partida del Girnei, cabesa de aroba, y oya de nogera, en las Bueltas de la rambla y Barchel, en la partida del esquinal con su casa de habitacion, en la oya de la morcho, en la partida de la pedrera, en el amorchononet de Nogera y una eredad nombrada la Gurema natural y plantada de almendros» valorada en 950 libras, así como un pedaso de tierra natural llamado de molla inmediato a la gurema (que debía ser el que pertenecía a Berthomeu Mollá citado anteriormente).

Va pasando el tiempo y Melchor y Esperanza no tienen hijos. Por su testamento (17), redactado en 1737, conocemos que dos de los hermanos de Melchor, Juan y Joseph muchos años hase se fueron de esta Villa y desde entonses no ha sabido de ellos, por lo que sus propiedades pasarán a sus sobrino, el Dr. D. Balthasar Maestre Chico, a quien le dan el dominio y propiedad de dos heredades, la una sita en el partido de Pussa, llamada vulgarmente la Gurema que consta de 30 jornales de tierra la mayor parte plantada de almendros con su casa de habitación, y dos corrales de ganado que… lindan por mediodía con Barranco dicho del Pantano, por poniente y tramontana con Barranco dicho de Genquera, y por levante con Barranco dicho del Esquinal, y montañas Reales.

La otra heredad es la de la partida del Esquinal, que se citaba en el Libro de Hacienda de 1726, y que consta de 25 jornales de tierra plantados de olivos y almendros con su casita de abitación y corral de ganado (18) .

En el testamento especifican que fundan un Vínculo y Mayorazgo con los bienes, lo que implica que las propiedades quedan unidas a la familia, y el heredero no las puede vender:

es nuestra voluntad que dicha Donacion sea y se entienda que la hazemos por via de vinculo y Maiorazgo perpetuo y que dichos bienes … los tenga el referido Dr Maestre… durante su vida y después de sus dias sus hijos e hijas y sus descendientes.

Por este vínculo, la propiedad va a seguir en manos de la familia Maestre hasta principios del siglo XX.

Esperanza fallecería el día 12 de diciembre de 1737, y Melchor a los pocos días, el 29 de diciembre. Fueron sepultados, como había sido su voluntad, en la Iglesia de San Bartolomé, en la Capilla del Glorioso Mártir San Cristóbal, con toque de campana ordinario y extraordinario, y cinco misas cantadas.

Su sobrino, el Dr. D. Balthasar Maestre Chico, va a ser un personaje destacado en Petrer en la primera mitad del siglo XVIII, que aparecerá constantemente en los protocolos notariales, en las actas del municipio, y en los expedientes de Bailía del Archivo del Reino de Valencia. Abogado de los Reales Consejos, y Doctor en los dos derechos, contrae matrimonio con Clara Tancredi, con quien tendrá siete hijos: Pedro, Baltasar, Juan, Isabel, Clara, Anna y María Maestre Tancredi. Además de las propiedades que le dejaron sus tíos, heredera de su padre Pedro Maestre Peres una propiedad en el Cachuli, quien la había recibido en contemplación de matrimonio y valorada en 2.000 libras; así como un jornal y medio en los Yguerales Rotos, plantado de higueras que le deja su abuela Margarita Peres en su testamento (19).

Las décadas de los 50-60 debieron ser difíciles para el Dr. Maestre, pues, entre otras propiedades, vende en el año 1752 a Juan Payá, Presbítero y Comisario del Santo Oficio, 29 jornales de tierra campa en el Esquinal, plantado de almendros, con corral de ganado y era de pan trillar por 540 libras y una viña de arriba (20); y en el año 1758 al Dr. D. Juan Francisco Rico, también Abogado de los Reales Consejos, y marido de su hija Isabel, un censo de 350 Libras que Balthasar obtuvo por herencia de su difunto tío Mosén Juan Maestre, Presbítero (21). En 1762, el Dr. D. Baltasar Maestre y su hijo Pedro Maestre Tancredi, mayor de 20 años, venden a D. Juan Francisco Rico una heredad que tienen nombrada el Cachuli, que tendrá 35 jornales de fierra… por pretio y quantia de 1.725 libras (22). Ese mismo año le vendió a su primo Diego Chico de Sax, con carta de gracia, dos tahullas con su justo pecho y agua de la Balsa (23). El Vínculo fundado por sus tíos le impedirá vender la finca de La Gurrama.

Balsa de la Gurrama, dimensiones 8x10 metros y 2,60 metros de hondo. La balsa se llenaba de la acequia que viene del Pantanet y de un pozo junto a la rambla. Una molineta subía el agua del pozo. Desde la balsa salen una acequia para regar los campos, otra que va al abrevadero, y otra del lavadero.

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2 respuestas a “La heretat de la Gurrama”

  1. Felicidades por este estupendo trabajo. Estaría bien que nos sigáis contando mas sobre la historia de los “rincones de Petrer”.
    Gracias,a todas esas personas que o lo han puesto”fácil”

  2. Hola, e leído la historia y me parece estupenda… Yo escribía porque e encontrado una carta en Barcelona del año 53 que iva dirijida a una persona de aquí de Barcelona, y viene de la finca Gurrama y la firma una tal marytere… Heliodoro Vidal – finca Gurrama – lista de correos – Petrel. Y por lo que leo ay una hija que se llama así, Maria Teresa y vive en Madrid!!

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