Muflones en celo

El otoño también ha llegado para los muflones: es su época de celo.

Desde el comienzo de la primavera ha sido difícil ver algún buen ejemplar merodeando entre las hembras cuando salen a comer a los prados.

Lo normal es ver a las muflonas acompañadas de sus crías y algún que otro joven macho con su incipiente cornamenta. Pero cuando los grandes machos entran en celo, su instinto les hace abandonar sus intrincados refugios del espeso matorral en busca de las hembras. Es entonces cuando, con una relativa facilidad, se les puede localizar y con no poco trabajo, colocarse a “tiro” de la cámara fotográfica, cual de un rececho de caza se tratara.

Es muy emocionante la aproximación a estos animales pues tienen muy bien desarrollados sus sentidos de la vista y del olfato, por lo que hay que andar siempre en contra de la dirección del viento, para evitar que nos localicen por el olor. Igualmente hay que extremar las precauciones en cuanto al ruido al andar y procurar estar ocultos de la excelente vista que poseen.

No obstante en este tiempo de celo se juega con alguna ventaja y es que, debido precisamente a sus escarceos amorosos, no están tan atentos como acostumbran a hacerlo, y ello permite acercarse algo mas de lo normal para lograr algunas fotos que merezcan la pena. De todas formas y contando con la utilización de teleobjetivos y a su natural distracción, la distancia mínima a la que he podido llegar, ha sido entre cincuenta y cien metros y me puedo dar por mas que satisfecho.

Una vez mas debemos elogiar la riqueza faunística de nuestras sierras alicantinas, donde también gozamos de un buen número de arruís, que han sido motivo de algunos artículos anteriores, y como no, del emblemático, esquivo y abundante jabalí, por lo que se refiere a la fauna mayor, amén de  la “pequeña” que, en su gran variedad de familias pueblan nuestros montes.

Lo que sí da un poco de pena es comprobar el desconocimiento que, por parte de un gran número de personas alicantinas, se tiene de estos tesoros, junto con los paisajes naturales que forman su hábitat. Es curioso ver la cara de asombro que ponen estas personas cuando ven estas fotos y te preguntan: ¿pero esto hay en Alicante?. Pues sí, y mucho más. Así que hay que alternar la playa, que no deja de tener su encanto, con los paseos por la montaña que, además de bello es sanísimo.

Pero para los que no tengan ocasión de hacerlo, la Asociación de Amigos del Valle de L´Avaiol de Petrer, de la que me honro en pertenecer, publica estos trabajos para conocimiento y disfrute de quien nos sigue y que nos consta que cada vez son más numerosos.

 

 

 

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3 respuestas a “Muflones en celo”

    1. Hola Vicent: Me imagino que tu comentario va destinad a mí, aunque me llames Carlos. Por supuesto que no hay ningun inconveniente en comentar lo que queras sobre las fotos de los muflones. Si te parece bien, me facilitas tu telefono o tu correo, y me pongo en contacto contigo. Un saludo. Paco.

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