La letra con sangre entra

Foto: Juan Navarro
Foto: Juan Navarro

Dolor. Mucho dolor es el que siento cuando veo y oigo a adolescentes, madres, padres, maestras o maestros quejarse de la violencia policial. Dolor por la reacción brutal de policías –y también algunos políticos- contra la vindicación de derechos que nuestras hijas e hijos plantean. Ante sus voces y sus cuerpos adolescentes, el poder enarbola la violencia como respuesta represora.

Esa es la educación que quieren para nuestras hijas, esa es la educación que quieren inculcar a nuestros hijos. A base de violencia conseguiremos todo. Puede que sea violencia directa, física, brutal, como la aplicada por los cuerpos de seguridad del Estado en reprimir voces discrepantes. Esa es la misma violencia que vemos por la tele aplicada a los pueblos empobrecidos para convencerlos que sus recursos naturales son para nosotros. Esa es la misma violencia que vemos en las plazas de Atenas, el Cairo, Bahrein, Londres, Damasco… Pero ahora nos golpea físicamente a nosotros, sus porras caen sobre nuestras piernas. Nuestras espaldas lucen los moratones de sus severos golpes.

Nuestras hijas protestan, ya no sólo por la violencia policial directa, sino también por la violencia oculta del poder hacia nuestros derechos. Los adolescentes salen a la calle para decir que no quieren una educación de rebajas, que quieren asistir a centros educativos públicos en condiciones dignas. Esta reivindicación es la respuesta al granizo que durante años ha aplicado el gobierno de la derecha más reacia hacia nuestra educación pública: barracones, becas menguantes, ratios en aumento, profesorado en precario… Y ahora se suman, con mil y una excusas, hachazos en los presupuestos educativos, eliminación de becas de comedor y transporte, supresión del bono-libro…

No, no es esta educación la que queremos para nuestras hijas. Quiero que mis hijos se eduquen dignamente en los centros públicos y sepan que los derechos sociales son irrenunciables. Para ello les enseño que la reflexión, la capacidad crítica, la libertad y los principios gandhianos de la noviolencia son imprescindibles en estos momentos.

 

2 thoughts on “La letra con sangre entra”

  1. Tenemos lo que tenemos por que una mayoria de ignorantes y analfabetos politicos que viven en esta comunidad, volvieron a votar a estos politicos de derechas del PP, que nos han mostrado con la actuación policial en Valencia lo que esconden tras la careta: PURO FASCIMO REPRESIVO.¿PERO QUE ESPERAMOS DE UN PP, QUE NO HA CONDENADO EL fRANQUISMO?
    Actuaciones como esta y esperpentos en el Parlamento Valencia es lo que nos va tocar por unos años.

  2. Últimamente, y desde hace años, nos han estado inculcando valores violentos y con faltos de respeto. En la calle, en los programas de TV,… Ahora que veo a miles de jóvenes y adolescentes reivindicando unos derechos, una humanidad y unos valores que creía perdidos veo que la historia se repite y que las luchas de años atrás ahora renacen en los nietos e hijos de esos luchadores.

    Muy buen reportaje.

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