El Pizarro sentó cátedra en Elda

Ultima visita atlética

El Pizarro continuaba haciéndole sombra a los madrileños en la lucha por el Campeonato Nacional de Liga estando en juego el Trofeo Carlos Albert. En los enfrentamientos ligueros se sucedían las tensiones, marrullerías y actos extradeportivos que desencadenaron la penosa actitud del Atlético de Madrid.Nadie olvidará aquel 7 de marzo de 1971 cuando los colchoneros perdieron contra el Pizarro por 16-6, encuentro suspendido a los 14 minutos y 32 segundos de la segunda parte por los colegiados catalanes José Álvarez García y Ramón Franch Ribas, indicando éstos en el acta del partido que «el cuadro madrileño evidenció falta de combatividad y renunció a toda acción ofensiva».

En las gradas estuvo presente Roberto Tendero, vicepresídente de la Territorial Catalana, que actuó de delegado federativo solicitado por el Atlético de Madrid. Se depositaron muchas esperanzas en él esperando que su testimonio sirviera para sancionar al cuadro madrileño por su pasividad total, pero no fue así.

Incidentes en un partido en Elda contra el Atlético de Madrid, que ganá el Pizarro por un ajustado 14-13. 1968.

Injustas sanciones

El 18 de marzo de 1971 se reunió en Madrid el Comité de Competición que adoptó la medida de decretar la nulidad del partido, el cual debería disputarse a puerta cerrada y en cancha neutral. Asímismo, aplicando el artículo 115 del reglamento,entonces en vigor, se ordenaba que todos los partidos Pizarro-Atlétíco de Madrid se deberían jugar en campo neutral en lugar de disputarse en suelo eldense. Además, se sancionó al club con 500 pesetas y a los jugadores Rafael Martí con cuatro partidos y a Laureano García con tres. El colmo de la manipulación federativa desembocó en la sanción que también aplicaron sobre los colegiados al inhabilitarlos por seis meses con la pérdida de sus correspondientes derechos de arbitraje.

Descalificacián pizarrista

El Pizarro recibió todas las muestras de solidaridad de diferentes clubes y organismos, pero no pudo admitir aquellas injustas sanciones. Por si faltaba poco, no pudo jugarse el partido Pizarro-Picadero de Barcelona por decreto de Antonio Porta Vera, alcalde de Elda, quien desde el Ayuntamiento,el 20 de marzo de 1971, remitió escrito al Pizarro prohibiendo la celebración de cualquier partido de balonmano en la polideportiva municipal, lo que originó otra sanción para el cuadro eldense por no disputarse, el 21 de marzo, el encuentro ante el Picadero.

Pese a todos los avatares, el Pizarro siguió jugando en Elda y su último partido lo disputó el 2 de mayo de 1971 ante el líder invicto Granollers, que luego sería el campeón de Liga y que casi pierde su imbatibilidad en la polideportiva eldense, donde finalmente hubo empate a 14 goles. El 9 de mayo el Pizarro no se presentó en San Sebastián para medirse al Eguía Schottis y tampoco se pudo cerrar la Liga en Elda, en la última jornada del 16 de mayo,frente al Barcelona, porque el Pizarro fue descalificado del XI torneo liguero por la segunda incomparecencia. De esa forma tan triste acabó su andadura el conjunto eldense después de militar once temporadas, diez de forma consecutiva, en la División de Honor.

Partido de homenaje al Pizarro en el que tomaron parte algunos antiguos jugadores. Enero de 1997.

El ŭltimo homenaje

Un cuarto de siglo después de su desaparición volvió a florecer el Pizarro: Con su clásica elástica roja, calzón blanco y algunos kilos de más el mítico Pizarro volvió a presentarse ante su afición el 4 de enero de 1997, con anterioridad habían jugado un encuentro a beneficio del hospital en el año 1975. Un millar de aficionados ovacionó largamente a los Julián Llorens,Pepe Martínez, Laureano García, Octavio Arráez, Sócrates de la Encarnación, Francisco Miró, primer presidente del Pizarro, etcétera.Hubo momentos de recuerdo para quienes habían fallecido, siendo el más recordado el inolvidable Pepico Amat, entusiasta entrenador del Pizarro. En las gradas el comentario era las buenas mañanas balonmanísticas que el conjunto eldense brindó a sus seguidores en El Parque, la pista Paz y la polideportiva municipal, pero también se comentó aquella injusticia deportiva donde se puso punto y final a una dilatada trayectoria deportiva que no perduró porque un modesto equipo de Elda incordiaba a un poderoso club de Madrid.

El presente

Las raíces que dejó el Pizarro aportaron su fruto porque se potenció el balonmano desde los centros escolares y un equipo del Centro Excursionista Eldense, que ya jugaba a nivel provincial cuando los pizarristas actuaban en División de Honor, absorbió en el año 1973 al Juventud de Petrer siguiendo la estela dejada por aquellos legendarios jugadores que actuaban sólo por hacer deporte y por auténtico amor a los colores de un club que representó al balonmano masculino eldense por toda la geografía nacional. Después de aquella fusión, llegaron a actuar jugadores del extinguido Pizarro y, posteriormente, otros de procedencia extranjera. Pero en lo deportivo, el equipo masculino del CEE no supo recoger el testigo dejado por el Pizarro, pese a intentarlo en varias ocasiones. Sólo llegó hasta la División de Honor B, antesala de la Liga Asobal, pero no pudo mantener esa categoría y, actualmente,milita en Primera División.

En 1992, otro equipo eldense, pero de chicas,el Club Balonmano Femenino Elda Prestigio,logró ascender a la División de Honor, llegando a codearse con los grandes equipos femeninos españoles y europeos. Al principio, la única ilusión era poder permanecer en la categoría;luego, poder jugar la Copa de la Reina.Con el paso de los años, el equipo ve la posibilidad de afrontar alguna competición europea.Después, el poder luchar por el segundo y tercer puesto de la competición liguera. Nadie se lo creía, pero en 1999 desbanca al poderoso Milar L’Eliana y se lleva a sus vitrinas su primer título nacional:la Liga. En Europa, el ahora denominado Alsa Elda también pisa fuerte al conseguir llegar a semifinales de la Copa EHF. Poco a poco, el equipo eldense se ha convertido, junto a los potentes equipos valencianos del Osito y Ferrobús,en un conjunto que ha tomado parte en todas las competiciones europeas. Además, en mayo de 1997, Elda organizaba la XVIII edición de la Copa de la Reina, que discurrió en el mismo escenario que un triste 7 de marzo de 1971, el Club Atlético de Madrid, antes de diluirse su equipo de balonmano, hizo desparecer al Pizarro de la faz balonmanística.

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