El arte de Raúl Barrero (II): el retrato

Al calor de dos tés y una soleada mañana, me reencuentro con Raúl Barrero, uno de los fotógrafos más personales del valle y al que hace unos meses presentamos en este diario, sumergiéndonos en su fotografía de paisaje. Pero su mirada va más allá de eternizar espacios, y todavía hay mucho del trabajo de este petrerense por descubrir. Es el momento de conocerlo a través de otro género, más personal, más cercano: el retrato.

Raúl Barrero en un autorretrato.

Raúl Barrero en un autorretrato.

Charlamos en la terraza de una cafetería de la Frontera de Petrer, en un descanso que encuentra de apenas una hora entre una sesión de fotografía para una fiesta de fin de curso y la planificación de una foto de familia.No le falta trabajo, y aunque su espíritu inquieto y viajero le llevaría a perderse por el mundo con su cámara en mano- como ya hiciera años atrás-, por el momento ha apostado por centrar su trabajo en la localidad, donde va saliendo adelante con encargos de books, fotografías de producto y bodas y comuniones. “Me siento afortunado de poder vivir de mi trabajo tal y como están los tiempos”, me dice. De hecho, en esta etapa de su vida más sosegada, y apostando por su presente en la localidad, ha reformado su vivienda para adecuarla a un estudio de fotografía, donde ha retratado algunas de las imágenes que ilustran este reportaje.

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Sin embargo, me cuenta que prefiere fotografiar a las personas en su hogar y en aquellos espacios “donde puedan ser ellos mismos”. Es complicado crear un ambiente relajado entre fotógrafo y fotografiado, explica, “sobre todo si apenas nos conocemos”. Por eso, Raúl intenta siempre quedar con el cliente antes de la sesión para una primera toma de contacto. “Aún así, hay veces que, o bien la persona que fotografío está tensa, o incluso puedo estarlo yo, y es muy importante que no haya ningún tipo de tensión para que la sesión fluya, que los dos nos sintamos cómodos; por eso siempre intento relajar el ambiente conversando o gastando alguna broma.”. 00

Y es que uno de los principales retos que encierra el retrato es precisamente inmortalizar la personalidad del retratado, “que las personas que lo conozcan puedan decirle al ver la fotografía: ‘así eres tú’ “. “Si una persona es tímida, o extrovertida, o sensual…esos rasgos de personalidad tienen que quedar reflejados en su retrato. Claro, también depende del momento de su vida en el que se encuentre, si está más triste, más feliz…Todo influye”, comenta.

Iris, diez años

Iris, retratada a los diez años.

En este sentido, Raúl es un férreo defensor de evitar los retoques en Photoshop si con ello se rasga la personalidad del retratado. “Si una persona tiene un lunar, o las arrugas en las comisuras de los labios de haberse reído mucho en la vida, o una piel tersa, eso forma parte de ella, y eliminarlo sería un error, porque es dar una imagen falsa de uno mismo. Sí es cierto que si son detalles que estropean la foto porque es alguna arruga rara que ha salido con algún gesto, o un michelín que resalta por la postura de la foto, eso sí lo elimino, pero cuando son rasgos de personalidad, cosas que lo definen, apuesto por mantenerlo, porque en unos años podrá verse y reconocerse en la foto tal y como era esa persona, y no tal y como fue retocada”.

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Le pregunto entonces si no se ha tropezado con clientes que le exigen retoques, en una sociedad donde la imagen proyectada cobra importancia por momentos. Me cuenta que los chicos y las mujeres de edad más avanzada le piden expresamente retratos naturales, “quieren verse como son” pero, contrariamente, son las chicas jóvenes las que más demandan retoques, “aunque siempre les comento mi posición e intento convencerlas”.

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Sabedora de que la fotografía en blanco y negro es la debilidad de Raúl, quiero saber su criterio a la hora de escoger el color o la ausencia de él en un retrato. Me dice que depende de la persona fotografiada:”Hay algunas que no han vivido en blanco y negro en su vida, y no me refiero a que sean alegres o a que no hayan pasado por momentos difíciles, no tiene nada que ver con eso, me refiero a otra cosa, es otra percepción; hay personas a las que nos imaginamos en una explosión de colores, casi en fosforito, y no podemos retratarlas sin color”. Además de la personalidad del retratado, también influye otro criterio a la hora de escoger color o blanco y negro: el físico: “Si es una persona que destaca por algo en concreto, por ejemplo, un pelirrojo, hay que intentar explotar eso, retratar las pecas, el color del pelo, de las pestañas…aunque eso no quiere decir que no se pueda hacer un retrato en blanco y negro, pero en esos casos, prefiero los colores”.

43 (2010-03) Valencia

Le pregunto si hay alguien en concreto a quien le gustaría retratar y, tras algunas dudas, se decanta por algún profesional del séptimo arte: “Quizás Daniel Day Lewis, o Charlize Teron, por mi pasión por el cine y porque sabrían cómo posar”. Me comenta que muchas fotografías de las que hace están inspiradas en alguna película y que no le importaría hacerse un hueco en este mundo. De hecho, en estos momentos forma parte del reparto de la cinta “Sandra Munt”, en la fotografía fija y el making off.

La conversación deriva a otros aspectos de su profesión, y abandonamos el arte del retrato. Hablamos de su página web- www.raulbarrero.com-, a la que le ha dado una vuelta de hoja, haciéndola más funcional, y de las redes sociales, imprescindibles en su trabajo. Cuenta que la mayor parte de clientes contactan con él por Facebook-casi el 70%- . Y es que Raúl mantiene su cuenta en esta red muy activa, colgando semanalmente nuevas fotografías, de todos los géneros, y no sólo realizadas recientemente, sino también algunas rescatadas de esos años transcurridos por otros continentes.

Bianca tenía ocho años cuando Raúl la retrató en Puerto Rico.

Bianca tenía ocho años cuando Raúl la retrató en Costa Rica.

Como no podría ser de otro modo, Raúl también está presente en Flickr, aunque con diferente resultado, pues aquí consigue vender directamente sus fotografías a particulares o empresas. Una de los últimos interesados en adquirir una pequeña obra maestra del fotógrafo ha sido National Geographic, desde donde contactaron con él para comprar una instantánea de la montaña roja de Australia, “aunque finalmente no ha podido ser, pero es una experiencia positiva, por los contactos que he generado y que pueden servir para un futuro”, explica.

Panorámica del Uluru, Northen Territory (Australia).

Panorámica del Uluru, Northen Territory (Australia).

Y precisamente del devenir, y de los planes que ha proyectado a medio plazo, terminamos hablando para cerrar la entrevista. Me asegura que le gustaría volver a fotografiar lugares y personas del mundo: “Es con lo que más disfruto”.  Pero, por el momento, todavía podremos seguir disfrutando de la mirada de Raúl Barrero por Petrer. No sabemos cuándo el artista volverá a echarse la mochila a la espalda para encuadrar instantes de la vida ajenos a la localidad que lo vio nacer.

Nosotros pronto volveremos a acercarnos a su arte, abriendo una ventana a su fotografía de desnudo.

 

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6 respuestas a “El arte de Raúl Barrero (II): el retrato”

  1. Impresionantes retratos. Enhorabuena Raúl. Te conocí en el anterior reportaje y ya estoy deseando leer el próximo. Tienes mucha calidad y un gran futuro por delante. Un saludo.

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