Queda mucho camino por delante

 

La desigualdad entre hombres y mujeres ocupa todavía muchos ámbitos de nuestra vida: afectivo, laboral, cultural, económico, político, de cuidados…La “celebración” de este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, no debe quedar simplemente en declaraciones de un día para no volverse a mencionar hasta el próximo año.

Es necesaria emprender medidas reales desde una mirada feminista, ya se demostró el pasado 7 de noviembre, pues nuestro trabajo y nuestra lucha tienen que ir mucho más allá. Apostamos por unos feminismos capaz de liberarnos, de reconocer a las mujeres gracias a las cuales estamos hoy aquí.

No podemos olvidar a las 109 mujeres asesinadas en 2015 y a las 19 asesinadas en lo que llevamos en 2016. Nos negamos a aceptar que la violencia machista sea algo inevitable. La actuación sobre la violencia directa (defensa, protección y recuperación de las víctimas y sus hijas e hijos, así como el castigo a los agresores), aunque es irrenunciable, no es suficiente. Las políticas públicas que proponemos deben incidir en cambios educativos, económicos, culturales y estructurales que fomenten la igualdad real entre mujeres y hombres.

A nivel laboral, somos nosotras las que peores condiciones soportamos: 91,2% de los contratos fueron  temporales frente al 4,66% de los indefinidos a tiempo completo; mayor número de mujeres desempleadas que hombres; el salario femenino representó el 76% del masculino (Datos informe UGT y CCOO sobre empleo femenino en 2015). A todo esto, hay que sumarle los trabajos de cuidados y tareas domésticas invisibilizadas que, gracias a las políticas de recortes y austeridad implementadas por el gobierno desde el inicio de la crisis, tenemos que asumir. Necesitamos un feminismo que ponga en el centro los cuidados, donde nuestros proyectos vitales puedan ser desarrollados.

Asímismo, queremos reivindicar nuestro derecho a participar, a la cultura, en una ciudad donde no se invisibilice y ahoge nuestra diversidad y singularidad, atrapándonos en esa supuesta neutralidad. Una ciudad con espacios para nosotras, seguros y accesibles, libres de violencias, donde podamos desarrollar y compatibilizar las esferas de nuestras vidas a nivel productivo, reproductivo, político-comunitario y personal de manera autónoma. Sustentar nuestra sociedad en el apoyo mutuo y la solidaridad, que ayude a mejorar nuestro día a día y apueste por la vida y el planeta.

Proponemos salir del miedo, romper barreras, ocupar los lugares que nos corresponde, ser felices. Queda mucho camino por delante, pero no estamos dispuestas a rendirnos, hoy menos que nunca.

 Neus Pineda, Podem Petrer – Área de feminismos e igualdad

 

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