Gabinete psicológico: ¿Cómo pasar más tiempo en el momento presente?

“Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir”

-(Dalai Lama)-

Dice una frase que la depresión es hermana de vivir en el pasado y que la ansiedad viene pareja de estar en el futuro. Viviendo el presente nos permitimos conectar mejor con nosotros mismos y estar así pendientes de lo que ahora mismo pasa en nuestras vidas. La idea es ocuparnos de una sola cosa en cada momento.  Por ello, en el artículo de hoy queremos proporcionar algunas herramientas para vivir el presente con más intensidad.

La aceleración del ritmo de vida junto a la profusión de nuevas tecnologías favorece un contacto intermitente, superficial y fragmentado con la realidad. Cuando seguimos a ciegas una rutina o cumplimos automáticamente órdenes sin sentido o contradictorias, acabamos actuando como autómatas y es, en estos momentos, cuando parece que se nos escapa el tiempo y se nos pasan por alto muchos detalles como no atender bien a las personas, hablar deprisa y corriendo, etc… por lo que perdemos la magia del instante. Vivir el presente solo como una hendidura entre el pasado y el futuro lo despoja de todo su potencial y puede explicar nuestra sensación de vacío, por lo que se recomienda tomar una actitud totalmente contraria que sería reconocer la singularidad de cada instante para complacernos del presente. Si cambiamos esta percepción, podemos convertirnos en los creadores de nuestro tiempo y no en sus esclavos. Para ello es bueno detenernos unos instantes, calmar nuestra mente, respirar hondo y agradecer para convertir el tiempo en nuestro aliado. Tenemos que tener fe y confiar en que la vida nos ha dado recursos internos para poder afrontar todo lo que venga, de esta manera seremos capaces de concentrarnos en vivir el presente lo mejor posible, ya que cuando las personas nos hallamos ante una oportunidad única, intensificamos nuestra intención en lo que hacemos y nuestra atención es plena.

Nuestra mente tiende a llevarnos al pasado y al futuro, sacándonos del “ahora”, lo cual no es negativo, ya que viajar al pasado, en ocasiones, es imprescindible para encontrar recuerdos, experiencias, aprendizajes, fracasos y éxitos que pueden sernos de utilidad para tomar decisiones en el momento presente. Viajar al futuro también es importante para descubrir nuestras metas, sueños, objetivos, así como para prevenir y superar obstáculos. El problema suele surgir cuando viajar al pasado o al futuro hace que no vivamos el presente y nos quedamos estancados en un tiempo que no es real, mientras nuestra vida pasa sin ser vivida.

Para poder vivir el presente más intensamente vamos a proponer algunas herramientas:

–          «Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre» (Mahatma Gandhi). Cada mañana, antes de iniciar nuestra actividad podemos preguntarnos: «Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer?». Si durante varios días seguidos la respuesta ha sido «no», señal de que algo debemos cambiar. Nos resignamos a realizar actividades que no nos llenan y posponemos conversaciones, encuentros y acciones que son más esenciales. Si viviéramos como si fuera nuestro último día, seríamos más osados, diríamos lo que queremos sin vergüenza, sin reprimirnos. Si viviéramos hoy como si fuera nuestro último día, seríamos conscientes de que nuestro tiempo es limitado. Por eso es importante no perder el tiempo viviendo en función de la vida del otro, de sus expectativas, de sus imposiciones o sus opiniones. No debemos permitir que las opiniones de otras personas o sus miedos ahoguen nuestra propia voz interior, ya que la insatisfacción permanente nos impide gozar del presente.

–          Todos aquellos temas, mensajes, ideas y sentimientos que queremos transmitir a alguien, pero aún no lo hemos hecho, suponen una carga interna. Comunicar lo esencial y lo que tiene sentido a personas que queremos y que son importantes para nosotros es un acto de amor y de consideración. Cuando dejamos temas pendientes y posponemos conversaciones, acumulamos en nuestro interior una carga que nos impide vivir el presente con plena libertad. No debemos permitir que nuestra mente siga poniendo excusas. ¿Qué tenemos que decir? ¿Qué nos gustaría aclarar? ¿Con quién? Vivir sin conversaciones pendientes nos despeja el camino, nos mantiene la conciencia tranquila y el corazón en paz.  Debemos aceptar que el pasado es el que es y que por darle muchas vueltas a las cosas o sentirnos mal no va a cambiar. Tenemos que  decidir qué acciones podemos realizar en el presente respecto a las cosas del pasado que nos preocupan, ponedles fecha límite y cumplirlas.

–          «No ofrecer resistencias es la clave de acceso al mayor poder del universo» (Eckhart Tolle). En ocasiones, el pasado aparece repetidamente en nuestra mente y en nuestra vida porque no nos hemos reconciliado con él. Es posible que vivamos apegados a los recuerdos, a lo que fuimos y ya no somos, a lo que había y ya no está, pero si nos mantenemos atrapados en esos recuerdos, estamos evitando disfrutar del ahora, por tanto, tenemos que aceptar nuestra propia historia para integrarla en nuestro presente  y, por tanto, vivir aceptando lo que somos de forma consciente y conectados con todo nuestro potencial para estar en armonía. De esta manera, podremos acceder al pasado para tomar decisiones en el presente con plena lucidez.

–          Plantearnos objetivos para el futuro. Tener claras nuestras metas y nuestros sueños, es decir,  decidir qué acciones podemos realizar en el presente con respecto a nuestros objetivos de futuro y las cosas que nos preocupan, ponedles fecha límite y cumplirlas.

–          Fijarnos en el mundo. No importa lo que hagamos, debemos observar los momentos que nos rodean. Tal vez de camino al trabajo o de la escuela, pasamos por un parque bonito.

–          Hacer una cosa por vez y concentrarnos en lo que estamos haciendo. Aunque estemos caminando, limpiando el mostrador o barajeando cartas, ¿cómo nos sentimos? Probablemente hay algún tipo de comentario rondando en nuestra mente y es probable que tenga que ver con algo distinto de lo que estamos haciendo. Debemos dejar que los pensamientos se vayan y concentrarnos en lo que sucede en ese momento (no en lo que fue o lo que podría ser).

–          Pensar en cada acción como un reto en sí mismo, como una meta dentro de otro objetivo mayor, y disfrutar de los logros conseguidos cada día. Felicitarnos por ellos, incluso de las cosas más pequeñas.

–          Sonreír al despertar. Existen pruebas científicas de que las expresiones faciales en realidad pueden influir en cómo nos sentimos.

–          Ser optimistas y levantarnos todos los días con un propósito para hoy y pensar que lo que no hagamos ahora, ya no volverá.

–          Comprometernos a hacer actos espontáneos de bondad al azar. Podemos mantenernos alerta en cada momento de nuestro día para hacer del mundo un lugar mejor, ya que incluso algo tan pequeño como halagar a alguien puede traernos alegría. Estos actos espontáneos e inesperados de amabilidad producen mucho impacto.

–          Minimizar actividades que matan nuestra conciencia del momento. Es aconsejable hacer cosas que sean activas y que nos animen a mirar a nuestro alrededor y participar en el mundo en ese momento. La jardinería, un juego, tejer y tocar un instrumento son actividades que necesitan atención.

–          Ser agradecidos por lo que nos pasa actualmente. Cuando nos encontremos deseando algo que no tenemos o quisiéramos que nuestra vida fuera diferente, podemos buscar nuestro deseo agradeciendo todo lo que ya tenemos en nuestra vida, lo que nos llevará de nuevo al presente. Podemos hacer una lista con todo aquellos que vamos a agradecer ahora, incluso si lo único que se nos ocurre es que estamos vivos y podemos respirar. No debemos perdernos los dones que tenemos justo en frente, porque siempre estaremos buscando más allá de lo que tenemos en el presente, lo que fue o lo que podría ser. Si estamos agradecidos por lo que nos pasa actualmente, estaremos felices de estar en el momento, en vez de soñar con ser felices en otro lugar.

–          Realizar alguna actividad de toma de consciencia del ahora: meditación, yoga, mindfulness, etc…

–          Recordarnos todos los días lo que dice Dalai Lama: “Hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente VIVIR”.

¿Quién  soy?

La psicóloga Estefanía Valero aborda periódicamente asuntos que preocupan a los ciudadanos e inciden en su salud mental. Valero cuenta con máster en Psicología Clínica y Salud y con experiencia profesional en el ámbito de la psicología desde hace más de 7 años. En la actualidad, es psicóloga de Gabinete Veintinuno, centro que ofrece servicio especializado en psicología y psiquiatría, siendo una de sus principales pretensiones revolucionar la intervención psicológica convencional convirtiéndola en algo más práctica y adaptada exclusivamente a cada persona.

Gabinete Veintiuno se encuentra en Elda, en la calle Padre Manjón 11, 5º Planta (Edif. Rapsodia). Podéis contactar con nosotros sin ningún compromiso llamando al 96.505.6451 o en el 636.528.404. Más información, a través de la página web www.gabineteveintiuno.com

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