Construyendo una charca: utilidad y arte

Detrás de cada vídeo y de cada fotografía de esta sección hay  una ardua labor que hoy queremos hacer visible. Vamos a comenzar, de todas las tareas que hay que acometer para captar esa imagen majestuosa del arruí o ese primer plano de la ardilla royendo una piña, con la construcción del escondite de grabación y su escenario. En esta primera entrega, comenzaremos por la construcción del escenario, que en nuestro caso es siempre una charca. Lo es porque desde la asociación trabajamos para ofrecer enclaves donde la naturaleza salvaje pueda beber y refrescarse, sobre todo en los duros meses estivales, pero estéticamente el escenario no desmerece para la grabación, posibilitando ilustrar las diferentes formas de interactuar con el agua que tienen los animales y consiguiéndose imágenes sugerentes con algunos simples añadidos, que luego comentaremos.

Desde la asociación hemos realizado y mantenemos siempre activas siete charcas, tres de las cuales hemos realizado este mismo año con la ayuda del programa VOLCAM que nos ha sido concedido. La charca que pueden ver en el vídeo es uno de los escondites que hemos realizado recientemente, y la historia del mismo tiene miga. Lo hemos llamado nuevo escondite porque lo hemos rehecho desde cero, pero en realidad es una completa remodelación de la primera charca que hicimos, que quedó condenada cuando los cuernos de los arruís rompieron las lonas y se filtraba tal cantidad de agua diaria que tuvimos que darla por perdida.

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Plantear la reconstrucción de esta charca no ha sido sencillo porque desde el principio fue una obra ambiciosa, que requirió la acción de una retroexcavadora para hacer un agujero de seis metros de largo por tres de ancho y 0’7 metros de profundidad, con una capacidad de unos 7.000 litros. Como en la charca, además, se bañan las especies más grandes y robustas de nuestros montes, se requería una obra de “casco y bomba”, como suele decirse, para que sus escarceos acuáticos no llevaran otra vez nuestro trabajo al traste. Por ello, en las medidas descritas (y con el escondite pegado, de tres metros de ancho por tres de largo y un metro de profundidad), acondicionamos el terreno, allanándolo para albergar los más de 1.600 kilos de cemento que tiene. Sin embargo, no deseábamos que el cemento se percibiera por ningún sitio, así que lo que hemos hecho ha sido recoger un centenar de piedras lisas, traídas desde el bancal de Samuel, para cubrir el suelo (y quedando cogidas por el cemento). Antes de ello, tres capas de lonas de plástico impermeabilizantes y sobre ellas una cota de malla para ayudar a “coger” el cemento.

En el vídeo, como digo, pueden verse todos los materiales usados. Después, con la charca ya preparada y llena de agua, preparamos los “detalles” que he comentado arriba. Han consistido en respetar parte del bosque de eneas que había brotado en la anterior charca, concretamente las situadas en el extremo más alejado de la caseta, quedando como “de fondo” para las imágenes. Luego, hemos colocado un tronco en medio de la charca, con un sistema de fuente que actúa gracias a un pequeño panel solar situado en las proximidades. Además de conseguir, con ello, que los pájaros se posen en él, ofreciendo así nuevas posibilidades fotográficas, también es interesante la acción del agua en movimiento que surge de la fuente. Algunos pájaros, como los jilgueros, sólo beben de aguas en movimiento, como la propia de los ríos; pues bien, desde que usamos este sistema para crear fuentes de agua hemos visto algunos jilgueros asentarse en el territorio, cosa que no hemos visto en otros años.

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Del escondite en sí, que consta de cristales espías, un diseño totalmente integrado con la zona y el ambiente y un sistema para que corra el aire y poder estar a gusto en su interior, hablaremos en otra ocasión, pero queríamos reseñar una observación que hemos hecho tras la reestructuración. Resulta que los arruís se siguen bañando como lo hacían antes, pero por la colocación de piedras y el tronco, ahora acceden al agua de una forma mucho más pausada y tranquila, como “con más cuidado”, minimizando así los riesgos de un nuevo percance técnico en la charca. Esto, que podría parecer anecdótico, nos habla de la adaptabilidad de los animales y de cómo pequeñas actuaciones pueden mejorar, y mucho, las soluciones sostenibles que ofrecemos a nuestro medio ambiente.

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5 respuestas a “Construyendo una charca: utilidad y arte”

  1. La notícia, el vídeo y la música muy entretenido, ya que con las imagenes, puedes apreciar el trabajo que se realiza, en beneficio de la Naturaleza. Buen rollo el que practica, la Asc de Amigos del Valle de L´Avaiol. Muchas felicitaciones para todo el equipo de Petreraldia, que hacen posible que este diario digital del Valle del Vinalpó, sea tan interesante, tan didáctico y tan divertido. Enhorabuena!!!!

  2. Viendo el video se ve como os lo currais para que los animales de nuestro entorno tengan un lugar para ir a refrescarse. También para poder captar imágenes de calidad desde vuestros escondites y después mostrárnoslas. Gracias por enseñarnos cosas diferentes en un mundo con tanta información repetida…

  3. Como se nota, que os gusta todo esto de la naturaleza, sino ya me direis que haceis con el sol que hacia, y vosotros haciendo un agujero. Espero ver fotos prono de esa charca, un saludo.

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