EDU, el artista del ingenio

Eduardo Ibáñez Juanes, más conocido por el nombre de EDU, nació en Palacios de la Sierra (Burgos) el 30 de abril de 1941, donde transcurrió su infancia hasta la edad de ocho años en que su familia emigró hasta la provincia de Alicante.

En Petrer comienza su trabajo en la industria del calzado, pero Edu no se identificó nunca con este oficio ni con el mundo de la máqui­na, él se sentía más atraído por el mundo de la plástica, debido, en parte, al ambiente familiar, ya que su hermano Alberto, unos años ma­yor que él, comenzaba a dar sus primeras pinceladas. Las circuns­tancias económicas no le permitían abandonar el trabajo e incluso, después de la jomada semanal, los días festivos tenía que ayudar a sus padres, que poseían una librería, a repartir la prensa diaria. Pero todo esto no era un obstáculo para que él en sus pocos ratos libres, ejerci­tara su afición preferida; también en las tertufias con los amigos en el Cafe «Gran Peña», hacia caricatu­ras y pequeños dibujos.

Su inquietud cultural le llevó a colaborar en una publicación local, realizada por un grupo de amigos, titulada Valia: igualmente participa en las exposiciones de caricaturas y dibujos realizadas en Petrer en la antigua sede de la O.J.E., siendo éstas sus primeras exposiciones públicas. En estas manifestaciones artísticas, Edu se identifica plena­mente, de ahí, que decida enviar unos chistes y caricaturas a algu­nos diarios nacionales y tebeos, siendo muy bien aceptados: prime­ro, por los editores y. una vez publi­cados, por el púbfico en general. Ante esta expectativa. Edu, a la edad de veintitrés años, cansado de trabajar en oficios que no le sa­tisfacían personalmente, decide dedicarse por completo al humor, a pesar de no ser ésta una profesión bien remunerada.

En 1964 empieza a publicar chistes en diarios y revista entre las que cabe destacar Arriba, Ya. 7 Fechas, Pueblo, Alcázar. La Codor­niz, Actualidad Económica, Blanco y Negro, Sábado Gráfico y en los tebeos de la Edttonal Bruguera: Can-Can y DDT. Por estas fechas sus chistes comienzan también a ser publicados en el extranjero.

Un periodista nos describe cómo llegó Edu al diario Arriba, con estas palabras: «…se presentó un día en Arriba con su aire humilde, su hablar levantino y con una car­petea de «monos» bajo el brazo. No conocía a nadie en Madrid, ni en el periódico, ni traía recomenda­ciones. Pidió hablar con el redactor jefe, enseñó los dibujos, los dejó y fuese. Asi comenzó la colaboración de Edu en Arriba, hace más de dos años. Hoy es uno de los dibujantes más cotizados en España…’

Ya introducido en el mundo del humor, se presenta en varios certá­menes recibiendo diversos premios con un progresivo ascenso en lo que respecta a la envergadura de los mismos. Entre ellos caben des­tacar: En 1966, en la I Olimpiada In­ternacional del Humor y en el apar­tado de Dibujo, celebrada en Valen­cia, Edu recibe la Antorcha del Hu­mor; un año después, es premiado en el I Festival Internacional del Chiste en Cádiz. Fue nombrado en 1968 Humorista del año por el Club Internacional de Prensa (Madrid), por el conjunto de caricaturas de actualidad publicadas en Arriba. Se le otorgó ese mismo año, también en Madrid, el Premio especial sobre el Chiste de la Construcción; fue premiado en 1971 en el I Concurso Nacional de Dibujos de Humor, ce­lebrado en Elda. Galardonado igualmente en el Primer Festival del Chiste en Cádiz y en Chiclana de la Frontera, en el I Concurso Nacional «Sonrisas». En 1974, obtiene el Ós­car del humor español, al ser pre­miado con la Paleta Agromán. El año siguiente, le fue otorgada la medalla de Bronce por su partici­pación en la II Bienal de Humor y la Sátira, celebrada en Gabrovo (Bul­garia). Participa en el XII Salón In­ternacional de la Caricatura en Montreal (Canadá) y en la VIH Expo­sición Internacional Humorística, celebrada en Morosbca (Italia). Re­cabe un diploma por su participa­ción en el XV Salón de ios Humoris­tas Knokke-Heíst (Bélgica), todo eio en el año 1976. Participa en 1977 como invitado en la IX Bienal Internacional del Humorismo en el Arte, Toterrtino (Italia).

Su trabajo humorístico es ya reconocido y, en 1970, es incluido en la antología B humor gráfico es­pañol del siglo XX, de la colección R.T.V. Pubfcca su primer tbre. Hu­mor Iris, en 1972, al que le siguen Pksnhumor, Flores y Bombas y Pobre Gente, editados todos ellos por Burulán Ediciones, en San Sebastián.

Edu recibe la Antorcha del Humor en manos de la popular y malograda actriz Soledad Miranda, Valencia. 1966

Diez años después de haber conseguido el máximo galardón que se concede a los humoristas españoles, la Paleta Agromán, vuelve a obtenerla en 1984, siendo en esos momentos el único dibujante español que había conseguido este premio en dos ocasiones.

Paralelamente a la actividad humorística, ha ido realizando obras pictóricas con una muy marcada personalidad, participando en exposiciones locales y a nivel nacional, siendo su colaboración muy bien acogida, como lo muestra la serie de premios que ha obtenido a lo largo de su dilata carrera artística, entre los que destacamos: en 1959, el Premio en el II Certamen Juvenil de Arte en Alicante; I Exposición Interprovincial de Pintura en Novelda; Concurso de Carteles de Moros y Cristianos de Novelda, año 1964. Es notoria su participación en la I Exposición Internacional «El deporte en las Bellas Artes», Barcelona 1965; en el V Salón Nacional de Pintura en Alicante, 1967, y asimismo en el III Certamen Provincial de Artes Plásticas, celebrado también en Alicante.

Como consecuencia de esta intensa actividad artística, fijó su residencia en Madrid, entrando de lleno en el mundillo artístico: fiestas, reuniones…Mundillo totalmente opuesto a su manera de ser, debido a que es un hombre sencillo, más amante de la tranquilidad de un pueblo que de la vida bulliciosa y ajetreada de la capital, por lo cual decide volverse a Petrer.

A partir de 1977 opta por dejar su faceta humorística para dedicarse más a su obra pictórica. La decisión de abandonar el humor es debida a razones personales y en cierta medida socio-políticas, y es que esa época lleva a los humorista a practicar un humor punzante e hiriente respecto de unas personas a otras, lo cual no va con su manera de ver el humor, pues considera que la persona está por encima del mismo.

Desde su observatorio escéptico, Edu, que es al fin y al cabo un sociólogo, asiste dolorosamente impresionado a las carreras sin objeto, a las luchas despiadadas, a los sacrificios inútiles, a las disputas políticas, a las guerras de todos los días. Es el alucinante ir y venir de los cobayos.

En suma, es Edu un hombre de gran personalidad, reflejada ya en su misma apariencia, como muy bien ha sabido captar Vilabelia Guardiola: «Hombre con gran fama de seriedad. Se ha dejado crecer la barba y el bigote y empieza a quedarse calvo por la parte delantera como los de derechas de toda la vida y en vez de un aspecto despreocupado y bohemio como otros artistas del humor, tiene una pinta respetabilísima y cierto aire de ministeriable de antes de la guerra. Todo el mundo coincide, sobre todo sus parientes y amigos, en que el señor Ibáñez cuenta con un perfil muy propio para ser inmortalizado en bronce, para quedarse con la mano extendida y la palabra en la boca, mirando a sus paisanos desde el centro de la plaza, y si se lo propone, alguna vez un dibujante de humor tendrá que conseguirlo, puede ser el próximo vecino de Petrer que se encarame a la plaza pública para presidir la vida de la villa durante cien años, hasta que otro ciudadano ilustre la desaloje de su pedestal, porque los hombres como los pueblos son mudables en sus pruebas de admiración y cariño y no hay estatua pueblerina que dure más de un siglo».

El director de Radio Juventud de Burgos entregándole el premio como burgalés importante. Burgos, 1966.

Obra humorística

Edu, se inicia en la vida artisti­ca dando sus primeras pinceladas a los 15 años; el humor gráfico y la caricatura personal vinieron a conti­nuación, aunque no recuerda exac­tamente qué fue lo que le motivó, si bien no es de extrañar, porque tampoco recuerda cómo conoció a la que hoy es su esposa.

Se inspira prácticamente en todo: «desde Dios a una hormiga, pero en lo que más me concentro es en el animal más animal que hay sobre la tierra y a cuya especie per­tenezco».

En sus chistes intenta reflejar la vida tal y como la ve, aunque su visión casi nunca coincide con la de los demás, por eso cuando la gente ve su obra se sonríe.

Edu, realiza todo tipo de chis­te, desde el humor político al so­cial, pasando por el humor blanco, negro, verde, marrón, etc. Para él lo más importante en el chiste es la idea, ya que piensa que el dibujo o el texto sólo son el vehículo para expresarla.

Paleta Agromán. 1974.

En la década de los sesenta, como ya hemos dicho, aparecen sus primeros chistes en tebeos y posteriormente empieza a colabo­rar en varios diarios nacionales, siendo en Arriba donde tendrá una publicación diaria, considerándose ésta casi una editorial, ya que gran parte de los periódicos de provincia lo reproducen, posteriormente, en sus páginas. Su éxito en Arriba le llevó a merecer el honor de ver pu­blicados sus chistes en la portada y a todo color.

Aunque Arriba era un periódico integrado en el sistema político del momento, los chistes de Edu no fueron nunca triunfalistas, su humor más o menos punzante no fue obs­táculo para que se dejaran de pu­blicar en este diario ya que el mis­mo periódico se regocijaba de ello, hecho que de haber ocurrido en otro rotativo hubiera sido fuerte­mente censurado.

Se plantea la realización de li­bros de humor, pero esto no es ta­rea fácil, ya que acarrea varios pro­blemas, entre ellos uno de los más importantes es la financiación, pues él no dispone de medios eco­nómicos propios y hubo de recurrir a las editoriales. Sus libros son edi­tados por Burulán Ediciones.

Humor Iris es su primer libro, publicado en 1972, al que le siguen Plurihumor, Flores y Bombas y Po­bre Gente. Estas publicaciones son muy bien acogidas tanto por el pú­blico como por la crítica; de Humor Iris se ha dicho: «Hay casos en que sobran las palabras, uno cuando no se entiende nada, y otro, cuando se entiende todo. Edu es uno de esos humoristas de lápiz, que ya tiene ganada fama de veterano. En él se entiende todo, no hay misterio, todo aparece claro, tierno, melan­cólico, negro, según lo exija el tema o lo pida el alma. Este, su primer li­bro, no sabemos si de dibujos re­copilados o absolutamente pensa­dos en función de una continuidad, sirve para subrayar su ingenio origi­nal a través de cinco capítulos con cinco temáticas, que van expresa­das con simples denominaciones de color: negro, gris, blanco, mora­do y verde. La capacidad de sínte­sis y de claridad de Edu, tanto en los chistes con apoyo literario como en aquellos sin palabras, es realmente maravillosa».

Edu con Evaristo Acevedo, Pablo, Alfonso Sánchez y Rocío Jurado, entre otros, en la entrega de la Paleta Agromán al humorista Miranda. Madrid, 1975.

El capítulo negro habla de una realidad amarga a la vez que irónica con la gracia de la espontaneidad y la chispa de lo que sabe real.

El apartado gris, de trasfondo político-social, está lleno de auda­cia y mordacidad. Es un sagaz re­flejo de los diversos estratos socia­les, se ve en ellos el círculo vicioso que nos rodea.

El blanco critica abiertamente, pero con acento sencillo y amable, el contenido de una sociedad con­formista a través del hilo de lo iróni­co. Quizá por aquello de que la iro­nía es el arma del desesperado, la burguesía escéptica, con el afán de europeizarse sin salirse de su tradi­cional trayectoria, está magistralmente retratada en su capitulo mo­rado.

Para no dejar ningún cabo suelto está el verde, dedicado al sexo con morbosidad chispeante, fiel exponente de la frustración se­xual que invade a los modernismos actuales y está arraigada como una malformación de siglos.

Entre sus características cabe destacar tanto la agudeza del dibu­jo como lo incisivo de sus textos; aunque sus viñetas siempre están repletas de una gran ternura.

Dice P. García en el prólogo del libro: «Creo que el humorismo de Edu es dialéctica. Tal dialéctica que en él es un impulso natural que guia a la investigación de la verdad en su circunstancia o en su coyun­tura, para lo que utiliza como medio casi exclusivo la imagen. Si el hom­bre es un ser que piensa en símbo­los o imágenes, Edu llega directa- mente al sentimiento por el camino más corto, con ese su trazo estili­zado y expresivo que le está con­virtiendo en uno de los artistas del humor gráfico de mayor promo­ción, como lo demuestra el número y la calidad de las publicaciones en la que es colaborador asiduo».

En Plurlhumor, su segundo li­bro, hay chistes de todas las cate­gorías, no tiene una unidad temáti­ca, pero si la gracia y finura del sar­casmo con que Edu ve los aconte­cimientos más serios de nuestra

vida política y social de la actuali­dad. Él sabe ver a todo su lado hu­morístico.

Su tercer libro Flores y Bom­bas, recibe el titulo por ser estos dos elementos sus principales temas. Pobre Gente es una critica mordaz a la pobre gente que so­mos todos en general.

El autor pretende, o al menos asi se desprende de su obra, llegar a los sentimientos de una forma di­recta a través de los símbolos. Con su lenguaje visual, exagerado en ocasiones, destaca una realidad desenmascarando el fondo de las cuestiones para ofrecerlas asi al lector.

Las situaciones, los diálogos mudos o escuetos están repletos de una comunicación, a la par que de una disconformidad con la co­municación, que se usa en nuestra sociedad.

Según Fernández Pombo, Edu ha contribuido decisivamente a esa nueva línea de humor que oscila entre lo ingenuo y lo intelectual, que va del esperpento al retrato psicológico.

Edu es uno de los humoristas españoles que ha conseguido más premios en los certámenes nacionales. Es casi un coleccionista de trofeos.

En 1974, recibe la Paleta Agre­mán, que de todos los trofeos que se conceden en España a los dibu­jantes de humor, es el más impor­tante y significativo. Es algo así como el Óscar para los actores, el Premio Nobel para los ilustres de las letras, o el «Tour» de Francia para los esforzados de la ruta.

La Paleta Agromán es un pre­mio anual que la empresa cons­tructora del mismo nombre institu­yó en el año 1958. Agromán, S.A. edita un estupendo almanaque para distribuirlo entre sus amigos y clientes donde en democrática convivencia, aparecen unos 200 chistes de los más importantes dibujantes del momento y también de los más bisoños y jovenzuelos: es un trofeo abierto a todos los espa­ñoles del rotulador y la plumilla.

Un jurado compuesto por di­versas personalidades del humor como Mingóte, Dátile, Dávila y va­rios ganadores de la Paleta Agro­mán de años anteriores, concede el premio al mejor chiste entre los se­leccionados. El galardón nunca re­cae en los más jóvenes y descono­cidos, casualmente se lo llevan los más importantes y significativos. Conseguir la Paleta Agromán es el reconocimiento por los propios co­legas de la valía de un dibujante.

En los últimos años lo han con­seguido Cese, Abelenda, Pablo, Máximo, Dodot, Tono, Ballesta, Puig Rosado, Mena. Son muchas las felicitaciones recibidas por este premio, entre ellas la de Manuel Calvo Hernando, subdirector del diario Ya.

Podríamos considerar este año muy importante para Edu, ya que junto a la obtención de la Paleta, será incluido en el libro La política española entre el rumor y humor de José Manuel Gironés, y también distinguido como Humorista del Año por Radio Juventud de Burgos, por lo cual recibe la felicitación del presidente de las Cortes.

Aunque la opinión que le mere­cen los premios a Edu es la si­guiente: «Si están bien dotados económicamente y me los conce­den a mí, me parece muy bien (aunque esté feo decirlo)». Con ocasión de su participación en la II Bienal del Humor y la Sátira de Ga- brovo (Bulgaria) fue invitado a visi­tar dicho país, lo que le sirvió para conocer más a fondo el humor in­ternacional y hacer muy buenos amigos entre los humoristas de di­ferentes países. Fue, en definitiva, una experiencia muy positiva de la que guarda un grato recuerdo, como él mismo nos ha referido.

En 1977 le solicitaron datos y obras para incluirlos en la Antología Mundial del Humor Siglo XX, que fue editada ese mismo año en Bul­garia y distribuida, posteriormente, en los cinco continentes.

Su visión del humor en 1977 respecto a años anteriores y al fu­turo del mismo era la siguiente: «Lo veo como un perro que hace unos años era pequeño, ladraba y mor­disqueaba los bajos de los pantalo­nes y por ser así, hacía gracia: Hoy ese perro ha crecido y además de ladrar se tira a morder al cuello. ¿El futuro del humor?, tendrá épocas de oscuridad y épocas de floreci­miento como todo en la vida».

A partir de estas fechas deja un poco al margen su producción humorística para dedicarse más de lleno a su obra pictórica, aunque en 1984 vuelve a obtener la Paleta Agromán y compagina el humor gráfico con la producción de cuadros.

El aspecto más importante de Edu como humorista es que es inclasificable, pues manteniendo un gran nivel de calidad no se ha especializado en ningún tema como es habitual entre los dibujantes españoles. Es un humorista valiente y crítico que ha aforntado la realidad con agudeza y decisión.

Hoy, sus convecinos solemos verlo con su imagen tímida y respetable paseando con el periódico bajo el brazo en las plazas del pueblo. Se sienta, lee y dibuja arropado por las ideas del acontecer político provincial. Edu pubica diariamente en el periódico ABC.  El acierto en las cuestiones elegidas y en la forma de tratarlas hace que varios partidos políticos y diversas instituciones sociales tengan en sus tablones algunos de los mejores chistes de nuestro humorista.

Paleta Agromán. 1984

Obra pictórica

A los 15 años inicia su actividad pictórica practicando el retrato y el paisaje. La pintura surrealista vendrá después, ya que durante algunos años se dedicó exclusivamente al humor gráfico, quedando la pintura postergada a un segundo plano.

A finales de los 70, su actividad artística está totalmente centrada en la pintura, pero sin embargo no puede dedicarse a ella por completo, ya que como sabemos no sólo la pintura sino también el arte y la cultura están poco apoyadas por el público en general, por lo que tuvo que compaginarla con una actividad secundaria, aunque él siempre confío en que esta situación cambiaría y podría dedicarse plenamente a la actividad artística.  En la actualidad, se dedica de manera exclusiva al humor y a la pintura y piensa que un buen profesional debe vivir de lo que hace, y la pintura es una profesión, a pesar de la aureola que lo rodea.

Su obra surrealista puede considerarse muy personal en cuanto a los temas, aunque hemos observado por algunos elementos de los que aparecen en su obra que podrían tener ciertas reminiscencias con El Bosco, pintor del siglo XVI considerado como el precursor del surrealismo. Elementos como los astros son muy frecuentes en su obra, que vienen a representar, ante la realidad del cuadro, como un mundo aparte pero presente., figuras muy estilizadas en algunas ocasiones aladas, también aparece el desnudo, campanas transparentes que envuelven fetos, animales. huevos. A esos seres algo extrañes se asocian siempre formas reales. Cada detalle toma una significación simbólica cuya interpretación pue­de plantear problemas, pero sin embargo expresa un pensamiento general claro.

En cuanto a las tonalidades predominan los azules muy acor­des con su personalidad, pues nes reflejan la calma, la quietud y ta tranquilidad.

Por lo que se refiere a los te­mas, éstos dependen del momento o de su estado de ánimo. Unas ve­ces refleja en la pintura sus pensa­mientos, sus intenondades, sus sentimientos; sin embargo, en otras ocasiones, se evade y planta su ca­ballete ante un paisaje que le gusta y lo plasma en el lienzo.

Al hablar de la otora pictórica de Edu, no podemos olvidamos de una etapa en su trayectoria artística repleta de temas cargados con una brizna de amargura Nos estamos refiriendo a cuadros como aquel en ei que hay gente apiñada en un campo de concentración. Un inter­no saca una mano por entre la ba­laustrada de espinos. Porta un bote lleno de agua; y una mano riega una flor que crece fuera, a la vista de todos los presos… Esto ocurra a principios de los ochenta.

Edu ha realizado numerosos cuadros al óleo y la acuarela. La técnica pictórica que practica en la actualidad es la pintura acrílica, siendo uno de los precursores en utilizar este tipo de pintura. Con esta técnica, que podemos afirmar domina a la perfección, consigue unas transparencias y tonalidades muy bellas y sugerentes.

Edu junto a Paloma San Basilio, Joaquín Prat y Aguirre González recibiendo la Paleta Agromán. Año 1984.

La obra pictórica de Edu ha evolucionado en gran medica En sus cuadros actuales el artista di­buja un mundo de fantasía, el mundo de los sueños, lo onírico en­vuelve toda su obra. Es el mundo de lo bello, lo apacible,  lo ideal, todo ello cargado con un toque de erotismo. Su pintura emana belleza, fantasía, tranquilidad, se trata sin duda de la obra de un pintor que ya ha alcanzado la mayor en el difícil mundo del arte.

Edu en su estudio

Su obra es conocida en todo el ámbito provincial, pues  ha participado tanto en exposiciones colectivas como en individuales, siendo galardonado en algunas de ellas, aunque esto no lo ha motivado lo suficiente como para transportar su obra por todo el ámbito nacional, debido a las dificultades que tiene el traslado de la obra como son embalajes, transporte y en cierta medida dificultades económicas, aunque él piensa que algún día ten­drá que decidirse a salir de la pro­vincia. Edu fue invitado por la Galerie Salammbo a exponer sus cua­dros en París pero, quizás debido a su forma de ser, se permitió el lujo de rechazar algo que otros artistas hubiesen aceptado de muy buen grado. Por el contrario su obra hu­morística, no sólo ha sido expuesta en toda España, sino también en parte del extranjero.

Su nombre va poco a poco ad­quiriendo más popularidad y le cuesta desprenderse de sus cua­dros pues cada uno en particular refleja un sentimiento en un mo­mento determinado.

Personalmente, vemos en Edu a un hombre tremendamente hu­mano, sensible, escasamente locuaz, prototipo del hombre que se ha hecho a si mismo, pues fue efímera su etapa escolar y esto no lia sido obstáculo para que haya ad­quirido una formación muy protun­da.

Su carácter es el de un hombre castellano y se autodefine como: «Soy como un árbol, mis raíces es­tán en Castilla y me nutro de la sa­via de esta tierra, si hay algo de profundo en mi obra sale de mis raíces, en cambio la superficie, las hojas, las ramas, el tronco, están en Levante y si hay algo de alegre en mi obra, eso sale de la superfi­cie».

A través de su trayectoria artís­tica siempre ha procurado mante­nerse fiel a sus ideas y ha renuncia­do a ser actor de esta comedia — o drama— que es la vida española, para convertirse en especta­dor.

Para terminar, desearle mu­chos éxitos en su trabajo y animarle a que se prodigue más y a que nos ofrezca, con mayor frecuencia, la oportunidad de poder contemplar y admirar su producción artística, posibilitando que todos los petrerenses podamos disfrutar del to­rrente de Imaginación, armonía, co­lorido y buen hacer que emanan, de una manera muy especial, de la obra de este petrerense que ha co­sechado numerosos éxitos en su vida profesional y al que podemos considerar, sin duda, uno de los mejores humoristas de España.

Pintor y analista crítico-humorístico de la sociedad


Nací en el año 1941,  en Pala­cios de la Sierra, provincia de Burgos, en lo que hoy es Casti­lla-León y antes Castilla la Vieja.

De mi niñez alli, recuerdo los crudos inviernos de nieve y hie­los, los largos carámbanos que colgaban de los tejados, la trilla del tngo en verano, los canos ti­rados por vacas cargados de heno y su penetrante olor, el ju­gar a buscar nidos o a coger re­nacuajos en las charcas, las lar­gas horas que pasaba con mis hermanos. ¡Todo el tiempo era nuestro!, sin televisión (aún no había llegado), sin tebeos, sin ju­guetes prefabricados, a solas con nuestra imaginación.

Recuerdo la Casa del Con­cejo, donde el mismo salón ser­via para el baile que para los Concejos, y por el que bajo los pies y entre las rendijas del piso de madera se podían ver en la planta baja dos toros sementales propiedad del pueblo, que se agitaban nerviosos por la música y el ruido de los que bailaban. ¡Qué espectáculo cuando estos enormes toros se peleaban por las calles del pueblo!

También recuerdo el cole­gio, donde habia una ardilla di­secada en el armario donde se guardaban los pizarrines y la iglesia, donde todos los años anidan las cigüeñas. La matanza del cerdo, las morcillas y los chorizos colgados para su cura­ción.

La cocina de mi abuela, donde la luz penetraba por la chimenea en forma de cono y en la que en verano anidaban las golondrinas. El rio, los molinos de agua, el robledal, los pina­res… El olor a madera… Todo eso se acabó en 1949 cuando mis padres deciden emigrar a la provincia de Alicante, concreta­mente a Novelda, donde mi pa­dre tenia amistades de cuando la Guerra Civil, ya que estuvo heri­do en el Casino de esta ciudad, pues habia sido habilitado como hospital de guerra.

En Novelda, vivimos unos meses en casa de una señora conocida como Matilde la sar­genta. A pesar de que yo habia tomado la primera comunión en mi pueblo, esta buena señora me propuso tomarla de nuevo, ya que si asi lo hacia, me darían un trajecito hecho a medida, com­puesto de un pantaloncito corto, una cazadora, una camisa con su corbata, unos calcetines y unos zapatos, ¿o eran alparga­tas?… Por lo tanto yo presumo de haber tomado dos veces la primera comunión.

Pasado un tiempo, nos fui­mos a vivir a una casa a las afue­ras del pueblo, en la carretera de Aspe, la cual tenia un patio gran­de donde criábamos conejos, mi madre lavaba la ropa en una acequia de riego que pasaba por detrás de la casa, junto a la cual habia una higuera.

Cuando volvía del colegio llamado La Illa, me entretenía a la puerta de un taller donde ha­cían escobas; los que alli traba­jaban me propusieron entrar de aprendiz, no había cumplido los diez años, pero acepté ilusiona­do, y con lo que ganaba paga­ban mis padres el alquiler de la casa.

En 1951 nos venimos a vivir a Petrel, nuestra primera vivien­da estuvo en la calle Castelar, conocida también por la calle San José, vivíamos de alquiler en casa de Justo el campanero.

Empecé a trabajar de aprendiz de zapatero en casa de un tal botero, en la calle San Rafael, de allí pasé a un taller de finisaje o terminado en la vecina ciudad de Elda, el motivo, que me pagaban dos duros más a la semana. En una bolsa de tela (aún no exis­tían las de plástico) me llevaba la comida y me quedaba a comer en el taller. Un día para matar el tiempo cogí un carbón y dibujé a tamaño natural, en una pared de yeso blanco, al Guerrero del Antifaz, luchando con su mortal enemigo AJt Kan. Conforme iban llegando los operarios al turno de la tarde, era objeto de comenta­rios. Uno de ellos avisó al jefe, un tal Coloma, para que viniera a ver algo que le iba a causar sor­presa: «¡Pero no me pintes más las paredes!». No le hice caso y seguí pintando en las paredes y en cualquier papel que caía en mis manos. De nuevo volví a tra­bajar a Petrel, esta vez en la fá­brica de Uto, allí me aficioné a la caricatura personal gracias a An­tonio Espinosa, un compañero que las hacía muy bien, y entre él y yo no quedaba compañero de trabajo o visitante al que no le hiciéramos la caricatura.

Recuerdo con satisfacción los cantares que tentamos acompañados por el rudo de las máquinas y los dúos que hacía­mos Mano y yo, imitando al Trío Calaveras, a Los Panchos, a Irma Vita y a tantos otros. ¡Cuán­to se trabajaba y cuánto se can­taba!

Por aquel entonces, mi her­mano Alberto y yo, que compar­tíamos las mismas aficiones sa­líamos al campo a pintar del na­tural, aprendiendo a observar las distintas tonalidades, la luz, la perspectiva…

Cuando pinábamos en casa, lo hacíamos copiando re­producciones de los clásicos, o bodegones del natural, o bien pedíamos a nuestras hermanas, Soledad  y Amelia, que pesaran para retratarlas. ¡Cuánta pacien­cia han tenido!

Por acuella época, un grupo de amigos formamos el Club de la Cultura, nos reuníamos en casa de Joan Ramón, un joven muy especial debido tanto a su altura física como intelectual; allí estaba Luís N. Sala, Francisco Máñez, Manuel Sarabta, José María Bernabé, Társüo Serrano, Joaquín Maestre y Antonio Espi­nosa. Allí se gestó la idea del pe­riódico Villa. También por enton­ces realizamos en la antigua sede de Falange, posiblemente, la primera exposición en Petrel de pintura, cfbujo de humor y cuentos, en la que colaboramos mi hermano Alberto, José M .* Bernabé, Pepe Labrador y yo. Animados por el éxito de público obtenido, realizamos otra en la vecina Elda, esta vez patrocina­da por el Centro Excursionista de Elda. con el título «Los tres duendes*. Eufóricos por los éxi­tos, José M ª Alberto y yo nos lanzamos a intentar publicar nuestros dibujos en la prensa. El primero no tuvo suerte y el mun­do perdió un humorista, pero a cambio el Presidente de la Generalitat ha ganado un asesor.

Cada vez me iban saliendo más colaboraciones, dejé la fá­brica para dedicarme de lleno a ello. Conocí a Luísíta, festeamos unos años, nos casamos, pasó el tiempo y nos vino Elena, ¡la me­jor obra de arte que he realizado!

Llegó un momento en que me cansé del humor y ni corto ni perezoso me dediqué al mundo de la empresa, y sin tener ni idea del mundo turístico monté Viajes Valle, al cabo de ocho años me cansé de esto y también lo dejé. Me propuse dedicarme sólo a la pintura, pero en es intervalo me llamaron del diario ABC propo­niéndome que me hiciera cargo de la viñeta diaria de humor de la edición alicantina. Y en ello ando ahora, creando una crítica hu­morística diaria de lo que acon­tece en la provincia.

Y por último, decir que me gusta pintar, me gusta pensar y realizar el chiste diario, me gusta regar las flores de mi terraza y me gusta pasear por el casco antiguo de Petrel. ¡Eso sobre todo!

2 thoughts on “EDU, el artista del ingenio”

  1. Que satisfacción poder leer la vida de Edu tan intensa y constrtiba hemos vivido durante 60 años en Suiza pero siempre que hemos podido fuimos a disfrutar de sus exposiciones con nuestro amigo mario y su hermano ipolito

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