Una puerta al sonido del silencio

Entre el bello paisaje de Caprala asoma coqueta una casa con tres siglos de historia que sirve hoy de refugio a aquellos que escapan del ruido de la ciudad en busca del sonido del silencio.  La naturaleza en toda su plenitud, la evocación del Mediterráneo, una cuidada decoración y selección de música y un entorno acogedor dotan de elegantes pinceladas este alojamiento rural bautizado hace siete años como La Puerta del Agua.

 

 

Entre el bello paisaje de Caprala asoma coqueta una casa con tres siglos de historia que sirve hoy de refugio a aquellos que escapan del ruido de la ciudad.

Turismo rural de intimidad

En los últimos tiempos, el turismo rural parece haber entrado en competencia directa con los tradicionales destinos de costa. Esos días que el calendario nos regala como festivos son cada vez más empleados para escapar de la ciudad y adentrarse de lleno en la naturaleza. Pero, a diferencia de otros complejos rurales, pensados para acoger a familias con niños, La Puerta del Agua se asoma como un espacio en el que desconectar de la rutina asfixiante para conectar de nuevo con uno mismo y con la persona con la que se ha decidido compartir los más íntimos aconteceres de la vida. Y es que, entre otras cosas,  este lugar es el espacio ideal para que el amor fluya de la forma más natural.

Espacios temáticos pensados para la intimidad

La intimidad que ofrece este alojamiento tiene su máximo exponente en sus nueve habitaciones, pensadas para proteger a los clientes de la masificación que ofrecen otros lugares. Todas ellas están acondicionadas con televisión, calefacción, baños individuales y acceso a Internet.  Pero, la indiscutible estrella del lugar es la suite, denominada “Llum” como homenaje a la luz que emana de este valle, al que se puede admirar en toda su plenitud desde esta lujosa habitación que además dispone de sauna. Del mismo modo, el resto de habitaciones también disponen de nombre propio. El cliente podrá  así cobijarse en “Catay” respirando el espíritu oriental, o ser fiel a sus orígenes, si proviene de la zona, refugiándose en un espacio inspirado en el Mediterráneo. “Túnez”, “Cartago”, “Alejandría” y “Tabarca” evocan estas tierras con matices que las diferencian, como diferentes son los lugares que recrean. La chispa divertida del complejo la encarna la habitación “Chupa-Chups”, que, como el lector advertirá, recrea un espacio divertido en el que, sin mucho esfuerzo, se puede volver a la niñez más inocente y pura.

La guinda de este encantador complejo rural la ponen sus frondosos jardines, por los que pasear resulta todo un placer, y también la piscina, exclusiva para los clientes alojados que pueden sofocar el calor del verano con un baño singular con vistas a la naturaleza.

 

Gastronomía para despertar los sentidos

La Puerta del Agua, además de ser un espacio ideado para disfrutar al máximo de la naturaleza y de la paz que se respira, ofrece también la posibilidad de adentrarse de lleno en otro de los grandes placeres de la vida: la gastronomía.  La exclusividad del lugar se pone de nuevo de manifiesto con su servicio de restauración. Y es que, para degustar la gastronomía de La Puerta del Agua, los clientes deben realizar su encargo con anterioridad. Aquí no hay menús establecidos, es el propio usuario el que, en el momento de solicitar una mesa, negocia con los responsables del restaurante los platos que desean disfrutar de entre una oferta que se presenta variada, autóctona, moderna, cosmopolita y con toques orientales y exóticos, siempre respetando la temporada del producto.

La comida es otro de los puntos fuertes del lugar. Los propietarios son consumados cocineros , y ofrecen también diversos talleres de cocina.

Para las cenas de los sábados, el menú adquiere un toque especial. Es la noche de los sentidos y para ello, se ofrecen platos de degustación bajo distintas temáticas, dependiendo de la época del año.

Uno de los salones comedor.

Este servicio de restauración se dirige, no sólo a los clientes alojados, sino también a aquellos que buscan escapar por unas horas de la cotidianeidad de sus vidas y obsequiar a su paladar con suculentos platos.

Como en el salón de casa

El concepto tradicional de restaurante queda así desterrado en La Puerta del Agua, donde la intimidad se prolonga a la zona de restauración, caracterizada por un acogedor comedor pensado para ser escenario de un número reducido de comensales. En verano, el patio se convierte en el lugar donde parejas, amigos o familias degustan la gastronomía de este espacio rural bajo la cálida luz del sol o arropados por la complicidad de una luna que casi todas las noches se deja acompañar por infinidad de estrellas.

Pero además, la Puerta del Agua ha sido también pensada para acoger celebraciones de empresa.  Las denominadas reuniones outdoor encuentran aquí un espacio privilegiado en el que se dispone de todas las comodidades y tecnologías requeridas para este tipo de eventos empresariales que pueden celebrarse cualquier día de la semana.

¿No os está apeteciendo tomar el sol ahora mismo?

A un paso de la absoluta desconexión

Suficientemente alejada de la ciudad como para poder desconectar sin esfuerzos, pero también lo pertinentemente cerca como para llegar sin complicaciones, La Puerta del Agua es un rincón que invita a comer y beber sin prisas, a respirar hondo, amar lento, pasear con tranquilidad, charlar de todo y de nada, leer esos libros siempre pospuestos en el tiempo o simplemente, mirar y admirar la belleza del paisaje. Este alojamiento rural que emana de Caprala es el refugio perfecto para sentir, y en definitiva, para saborear la exquisitez de la vida.

 

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