El Bitrir islámico de Al-Idrisi

Los límites de este cuadrado serían: por el oeste, lo que en la actualidad es la calle Mayor, lugar donde se concentran los hallazgos islámicos, que podría corresponder a una posible muralla medieval que conectaba las dos puertas principales de acceso a la villa (una en la calle La Iglesia y otra en la intersección de las calles Mayor y San Rafael); por el este, la calle Castillo, al pie mismo de la fortaleza, extendiéndose entre ésta y la calle Mayor el caserío musulmán y la villa medieval; por el norte, el análisis parcelario muestra una línea que divide en dos secciones la manzana situada entre el primer Callejón del Castillo y la antigua calle Horno de la Virgen (hoy Don Jesús el Vicari), quizás restos de una antigua muralla, sobre la que se adosaron las viviendas que dan a una u otra calle; finalmente, por el sur, el límite sería la actual calle San Rafael, camino natural de acceso a la fortaleza desde el llano, donde se hallaría una de las entradas de la población. En el lugar que hoy ocupa la plaça de Dalt se abría una plaza o zoco, donde tradicionalmente se celebraba el mercado.

No obstante, en un estudio sobre e urbanismo islámico, C. Navarro, J. R Ortega y C. Doménech (5) ampliaban el perímetro de la medina de Bitrir, la cual se extendía previsiblemente por las calles Arco de la Virgen, Julio Tortosa, plaça ce Baix, inicio de la calle Constitución, Cánovas del Castillo, Pedro Requena, San Vicente, Gabriel Brotons, Numancia y Agost con el enlace hacia el castillo de las calles San Rafael y Arco del Castillo. Los restos arqueológicos analizados no han evidenciado la existencia de paramentos o lienzos murales que confirmasen que Petrer fuera una ciudad amurallada, tal y como planteaba la tesis de Ponce Herrero.

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Darbuka, antiguo instrumento musical árabe.

En este mismo trabajo se describen el recinto militar o alcazaba y el poblado de la explanada del castillo, así como otros espacios públicos y privados, entre los que destacaba la mezquita aljama, que estaba ubicaos bajo la actual iglesia de San Bartolomé, pero de dimensiones mucho más reducidas. También se señala, con prudencia, la posible existencia de unos baños árabes en la zona próxima a la calle Constitución. El zoco estaría ubicado bien cerca de la mezquita, en la actual plaça de Baix, o bien a la entrada de la población, en la plaça de Dalt. En cuanto a los cementerios, los trabajos de prospección arqueológica han localizado dos necrópolis islámicas, en la ladera sudeste del castillo, donde ahora se alza el colegio de La Foia, con enterramientos orientados hacia la Meca, y otra en el Paseo de la Explanada, donde ya se documenta el rito cristiano, datado entre los siglos XIV-XV

Para concluir

En resumen, este sería un retrato aproximado del Bitrir que conoció Al-Idrisi a su paso por nuestra población, el de una pequeña villa situada a los pies de las estribaciones de un castillo, en la que se vivía básicamente de la agricultura. No obstante, a tenor de los restos arqueológicos hallados que se conservan en el Museo Dámaso Navarro, los habitantes del antiguo Bitrir organizaron un notable sistema de regadío mediante acequias, aprovecharon el agua de la rambla de Puça para construir molinos, establecieron relaciones comerciales, cultivaron las vides para elaborar pasas, tuvieron centros de culto y de justicia, crearon una elaborada alfarería, desarrollaron la sericultura…

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Graffiti de un perro.

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Grafías árabes grabadas en piedra.

 

Las yeserías halladas en Puça son todo un prodigio dentro de las artes decorativas, el amuleto de bronce nos habla de unas creencias y supersticiones, el candil de piquera. el fogón hallado en el castillo y la jarrita obtenida del solar de la antigua biblioteca nos hablan de los sencillos detalles de la vida cotidiana, la marca de alfarero nos indica un orgullo por el resultado de una obra bien hecha y
de calidad, y piezas como la darbuka, antiguo instrumento musical árabe, nos muestran la pasión por la música ancestral de los desiertos africanos. Todo ello nos da cuenta de la sencillez y, a la vez, de la sofisticación, de quienes vivieron en la medina sulmana del antiguo Bitrir.

Por su parte, el historiador y geógrafo Al-lsidri continuó su viaje más allá de estas tierras. No existe demasiada información sobre cómo terminó sus días este viajero incansable, pero antes escribió otra enciclopedia titulada El placer de los hombres y la iluminación de las almas. Los historiadores y los estudiosos no han tratado con demasiada cortesía la figura de Al-ldrisi, ya que le tachaban de traidor a su religión y a su cultura al establecerse en una corte cristiana y rendir culto a su rey, el monarca Roger II, de origen normando, que, como tal, organizaba su Estado con una absoluta perfección, lo que recuerda a la Inglaterra de Guillermo el Conquistador. Sin embargo, culminó su monumental obra con dos mapas que fue completando en sus recorridos por el mundo conocido: un gran planisferio de plata -que fue destruido en 1160, poco después de la muerte de su autor, en 1154-y cortes del planisferio correspondientes a las secciones. Se trata de una obra detallada y soberbiamente ejecutada que supera a las de sus sucesores y, aún hoy, deja a los estudiosos perplejos por su precisión (6).

Fue aquella una época en la que el Islam comenzó a fragmentarse debido a sus luchas políticas, pero también fue una época de esplendor para quienes tuvieron la suerte de viajar, conocer el mundo, relacionarse con otras culturas, aprender ellas y transmitir lo aprendido. Este es un afán que nos ha llegado intacto a nuestros días, porque ¿quién es el que no desea viajar, aprender y conocer otras costumbres?

Notas:

(1) José Luis Martín, Historia de España, v. IV, Madrid, Espasa Calpe, 1997, pp. 9- 12.

(2) Concepción Navarro Poveda. Petrer islámico, Alicante, Instituto de Cultura «Juan Gil-Al bert«, 1988. pp. 10-11.

(3) Ma Carmen Rico Navarro, Las calles de Petrer. Petrer, Ayuntamiento. Caixapetrer, Universidad de Alicante, 2002, p. 22.

(4)  Gabino Ponce Herrero. Juan Manuel Dávila Linares, Ma Rosario Navalón García, Análisis urbano de Petrer: estructura urbana y ciudad percibida, Petrer, Ayuntamiento, Universidad de Alicante, 1994, pp. 16-20.

(5) Concepción Navarro Poveda, José Ramón Ortega Pérez, Carolina Doménech Belda, «Notas en tomo al urbanismo islámico de Petrer: fortificación y espacio urbano«, Petrer, Festa97; 1997, pp. 13-18.

(6) «El mapamundi de Abd Alá al-ldrisi«, en Exploraciones y descubrimientos del mundo, Barcelona Océano. 2002, pp. 342-343.

Bibliografía

-Al-Himyari, Kitab ar-Rawd al Mi’tar, trad. de Maestro González, publicado en Tex­tos Medievales, Valencia, 1963.

-Al-ldrisi, Los caminos de al- Andalus en el siglo XII. CSIC. Madrid. 1989.

-Molina López, E„ «La cora de Tudmir según al-Udri«, Cuadernos de historia del Islam 4,1972.

-Al-ldrisi, Geografía de Espa­ña, Valencía. Anubar, 1974, reproducción facsímil de la ed. de Madrid, Impr. del Fon­tanet, 1881.

-Al-Karim. G.. «La España musulmana en la obra de Yaqut (s. Xll-Xlll), Cuadernos de historia del Islam, 6,1974.

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2 respuestas a “El Bitrir islámico de Al-Idrisi”

  1. Buenas noches,

    soy profesora de la universidad de Málaga,

    excelente artículo pero ¿tiene más información al respecto? en especial de lo relacionado con el pueblo africano.

    Un saludo y gracias!

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