Notas para iniciar una historia de los toros en Elda

Los promotores

Festival Pro Fontilles del 25 de febrero de 1968.

La organización de festejos taurinos en la Plaza de Toros ha estado ligada a varias iniciativas. En primer lugar, la de la propia empresa propietaria, primero con Eustaquio Cantó, y posteriormente su hija, Lolita Cantó, que es en la actualidad quien regenta la administración del coso. Cabe citar en este caso, la labor durante una época de Salvador Sánchez “Gitanillo” como gerente en la sombra.

Demetrio Pastor, entre "Espartaco" y Dámaso González.

Sin tener en cuenta a la propiedad de la plaza, hay que citar una vez más a Demetrio Pastor (sólo 0 en compañía de Mariano Gallardo), ya que la mayoría de los numerosos festejos que él organizó se celebraron aquí. El carnicero Francisco Saura también figura como promotor ocasional, pero dentro de lo que son palabras mayores en el negocio de los toros, se deben reseñar como organizadores esporádicos a empresarios tan potentes como Diodoro Canorea, de Sevilla, o Luis Álvarez, el gerente de la Monumental de Madrid. Igualmente, Dionisio Recio 0 Antonio Palacios o Doroteo de Pedro Mena son otros nombres que aparecen en los carteles como promotores.

Antonio Bienvenida, "El Caracol", Gregorio Sánchez, Pedrín Benjumea y Antonio Rojas en el Festival Pro Fontilles del 1 de marzo de 1970.

Competente enfermería

Otro de los aspectos que merecen destacarse en la celebración de festejos taurinos ha sido la cobertura médica de la enfermería, que asegurara una atención inmediata y competente en cualquier percance que pudieran sufrir diestros y subalternos. En este capítulo hay que citar a los tres profesionales que han tenido la responsabilidad de la enfermería en algún momento, como fueron Genaro Jover Cerdá, Mariano Benedid, pero sobre todo, Emiliano Bellot Buquier, médico cirujano que ha ostentado la titularidad durante más de veinte años y aún hoy sigue ejerciendo esa función.

"Paquirri", Miguel Márquez y Dámaso González inician el paseillo en la corrida del 8 de septiembre de 1972

Por los datos que se tienen, el historial de percances realmente graves en la plaza de toros de Elda se reducen a dos, sin contar heridas más leves. En ambas ocasiones tuvo que intervenir Emiliano Bellot demostrando una pericia y profesionalidad fuera de lo común: una cornada en el escroto que sufrió el banderillero Alfonso Ordóñez y otra cornada que padeció Gómez Jaén “El Catraleño” en el muslo, afectándole seriamente a la arteria femoral. En la misma plaza, Emiliano tuvo que realizar una operación de urgencia que duró alrededor de tres horas, tras la cual ordenó el traslado del herido al Montepío de Toreros de Madrid en una ambulancia de la Cruz Roja. Allí fue recibido el accidentado por el Doctor García de la Torre (entonces cirujano titular de la Monumental) quien al supervisar la intervención que se le había practicado, no sólo la dio por buena, sino que felicitó y elogió la categoría del cirujano eldense.

Los matadores

"Niño de la Capea", Campuzano y Dámaso Gonzáez en la corrida del 8 de septiembre de 1973

Elda, que por su tradición industrial no parece el sitio ideal para el brote de toreros, sí lo ha sido en la práctica. Al menos, en la proliferación de aspirantes a matadores. De ello da fe la larga lista de nombres que rellenan el historial taurino local, muchos de ellos aparecidos ya en el transcurso del relato. A lo mejor se podría buscar la razón para tal abundancia en el aluvión de gentes de otros lugares que han ido engordando la población eldense a lo largo del siglo. Y a estas alturas de la centuria, la verdad es que da todo igual. Nacidos o no en Elda, la cantera local ha conseguido catapultar a noveles que consiguieron el gran sueño de tomar la altemativa y entrnr en el coto de las figuras. Estamos hablando lógicamente de Lázaro Carmona y Juan Rivera.

Lázaro Carmona en la Plaza de Toros de México.

Juan Rivera recibiendo un trofeo en Madrid.

El primero de ellos, aunque oficialmente no se ha retirado, lleva demasiado tiempo apartado de las corridas. Queda por tanto únicamente en activo Juan Rivera, brillante novillero (más de 40 corridas hace dos temporadas), que está luchando en estos momentos para consagrarse como matador, a pesar de la mala suerte que le ha acompañado este año, especialmente por su mala actuación en la última Feria de San Isidro. Pero su juventud y las ganas de triunfar son dos puntos que juegan a su favor para conseguir situarse definitivamente entre las primeras figuras del toreo nacional.

Ellos dos han ido -son- el máximo exponente del triunfo de la vocación  taurina y tal vez se merecerían un futuro trabajo periodístico sobre sus respectivos historiales que ahora soslayamos. Las respectivas peñas que los apoyan a capa y espada se lo merecen.

Antonio Rocamora

Velita, toreando.

La rejoneadora Paquita Rocamora, en acción.

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Una respuesta a “Notas para iniciar una historia de los toros en Elda”

  1. Gran artículo! El dato de la apertura del coso, con la historia de Perlito me ha parecido muy genuino, jajaja. Lástima que esta plaza no volverá a cumplir sus funciones iniciales, :(. Sirvo este enlace para el que quiera informarse sobre los espectáculos de toros más recientes!

    https://toroticket.com“>

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