Edu, la vida con humor

Eduardo Ibáñez Juanes nace el 30 de abril de 1941 en Palacios de la Sierra, un pequeño pueblo en la provincia de Burgos. El arte se hallaba ya en sus genes, pues su abuelo materno era carpintero y músico y se encargaba de animar los bailes del pueblo mientras que su abuelo paterno era todo un aventurero que había viajado dos veces a Cuba a cortar caña. Su padre era cantero, albañil, cuidaba el ganado del pueblo y se encargaba de cultivar sus propias tierras. Luchó en la guerra civil en el bando republicano. Pagaría su afiliación a este bando con dos años de cárcel al finalizar la contienda. Su madre se encargaba de las labores del hogar, del cuidado de los hijos y del cultivo de las tierras familiares. Edu tendría tres hermanos: Alberto, mayor que él, Soledad y Amelia. En estos tiempos, la vida es difícil para los Ibáñez Juanes. Su existencia está marcada por la carestía y la precariedad, condiciones generalizadas para la mayoría de españoles en esta época. Así, Edu tan sólo puede ir al colegio entre los cinco y los ocho años, pues pronto tendría que trabajar para ayudar económicamente a sus padres. En 1949, los Ibáñez Juanes emigran a Novelda, aunque Edu no abandonaría del todo su tierra natal, adonde ha vuelto cada verano.

En Novelda, en su etapa escolar.

En Novelda, en su etapa escolar.

Alberto, el cabeza de familia, había estado hospitalizado en Novelda para reponerse de sus heridas de guerra. Había trabado amistad con algunos noveldenses y le gustaba el clima menos duro de esta localidad, por lo que convence a toda su familia para recalar en este lugar, aunque su estancia en Novelda tan sólo dura dos años y medio. Muchos serían los trabajos que desempeñaría el padre de Edu. Así, Alberto, trabajaría en una cantera, en la construcción de la carretera de Alicante y en el transporte de fruta. Por su parte, su madre se encarga del cuidado de la casa y los hijos y realiza trabajos de temporada en el campo. Alberto, el hermano mayor, comienza a trabajar de escayolista y estucador. No obstante, Alberto ya había sentido la llamada del arte y, por aquella época, ya empieza a tallar dibujos en chapas de madera, a hacer maquetas de casas con cartulinas y a dibujar copiando los estampados de las telas y de las cajas de galletas. Soledad iba al colegio y Amelia nace precisamente en Novelda. En el colegio de La Illa, Edu se siente fuera de lugar, pues sus compañeros hablan en valenciano, lengua que el futuro humorista desconoce por completo. Cuando finalizan las clases, el niño se entretiene en la puerta de un taller donde fabrican escobas. Allí le proponen que entrara como aprendiz. Edu acepta y comienza a trabajar en este lugar. Con su jornal sus padres pueden pagar el alquiler de su hogar.

El infante Edu y su familia en el Castillo de la Mola.

El infante Edu y su familia en el Castillo de la Mola.

En Palacios, Edu -a la izquierda- con su hermano mayor Alberto y su hermana Soledad.

En Palacios, Edu -a la izquierda- con su hermano mayor Alberto y su hermana Soledad.

A principios de la década de los cincuenta, su hermano Alberto comienza a trabajar como estucador en Elda. Conoce a una familia de escayolistas de Petrer con los que acaba trabajando. A las pocas semanas, empieza a vivir con la familia de José Martínez Bretó para no tener que ir y venir todos los días a Novelda. De la amistad entre los Martínez y los Ibáñez Juanes surge la idea, en 1951, de trasladarse a esta vecina localidad. Edu tiene diez años, pero para él ya había acabado su etapa de niño. Así, empieza a trabajar en un taller de finisaje de calzado en Elda, aunque aquí destaca, sobre todo, por decorar las paredes de la fábrica. Así comienza a pintar, en un primer momento, cabezas de caballo que, después, las sustituye por los héroes de los tebeos. Edu siempre ha poseído una imaginación prodigiosa que encuentra su acicate, sobre todo, en la lectura de novelas del oeste, que alquila en la librería del Tío Emilio, y de tebeos. Estas historias se convierten en una vía de escape para muchísimos niños que tienen que sufrir unas penosas condiciones de vida y que se ven obligados a crecer demasiado rápido. Con 13 años, Edu empieza a trabajar en la fábrica de calzados Lito de Petrer. Allí, conoce a un joven veinteañero aficionado a las caricaturas llamado Juan Espinosa que le enseña a Edu este arte. Nadie que apareciera por la fábrica se libra de una caricatura trazada por las manos inquietas de estos jóvenes artistas. En la actualidad, Edu aún conserva algunos de estos dibujos. En 1955, Edu, que había asistido a clases nocturnas, obtiene el certificado de estudios que necesita para que esta empresa lo contrate. En esta época son frecuentes las reuniones en el Bar Peña que Edu mantiene con su amigo José María Bernabé, joven retratista al que gustaba pintar a sus maestros en tono jocoso. Allí observan a los parroquianos y forman un dúo indisoluble: Edu se encarga de retratarlos mientras que José María hace los chistes que acompañan a estos retratos.

De aprendiz en un taller de calzado eldense.

De aprendiz en un taller de calzado eldense.

Pero la influencia determinante para Edu es su hermano Alberto que le anima a interesarse definitivamente por el dibujo y la pintura, práctica por la que empieza a interesarse desde los once años, mientras que él contagia a su hermano mayor su pasión por el humor. Ambos comparten sus dudas, sus inquietudes y sus hallazgos sobre las artes plásticas. Alberto estudia dibujo en el Colegio Padre Manjón, realiza un curso por correspondencia de dibujo y empieza a crear sus primeros paisajes, bodegones y retratos que, gracias a su venta, le permiten sufragarse su aprendizaje. Así, Edu tiene acceso a los materiales pictóricos que Alberto obtiene en sus cursos de dibujo. Para aprender se fija en los grandes maestros y copia cuadros de Julio Romero, Ribera, Murillo Rubens y algunas láminas de Freixas. Edu se interesa por el movimiento y comienza a tomar apuntes sobre escenas cotidianas y la anatomía de los animales. Además, su hermano y él aprovechan sus salidas al campo para pintar los paisajes de Petrer al óleo intentando captar la luz y los colores mediterráneos. Aunque la figura humana ha sido una preocupación constante en toda su obra, el paisaje también ha estado presente en sus cuadros durante toda su trayectoria como pintor. Edu siempre ha tratado de ofrecer una mirada distinta en sus paisajes de los lugares simbólicos de Petrer, una forma particular de mirar la realidad. Además, a Edu también le gusta representar paisajes perdidos en el tiempo extraídos de viejas fotografías. Son estos paisajes los que permiten al pintor salir de su propio universo interior y no perder el contacto con el mundo real. La estrecha relación entre Alberto y Edu y su amor por la pintura, el dibujo y el humor se mantiene a lo largo de toda su existencia. Así, las primeras incursiones de Edu en este universo creativo serían a través del dibujo realizando numerosos retratos de sus hermanos y de sus vecinos que, en ocasiones, ni siquiera sabían que estaban siendo retratados por este joven artistas. Con estos retratos, Edu pretende ser fiel a la realidad tratando de captar el espíritu de sus modelos.

Al fin, en 1959, con tan sólo dieciocho años, Edu participa en su primera exposición, el II Certamen Juvenil de Arte celebrado en Alicante donde obtiene una mención honorífica. Entre 1960 y 1964, también forma parte del Círculo de Amigos de la Cultura y el Círculo Juvenil Villa que edita el periódico Villa. En esta publicación aparecen varios dibujos e ilustraciones y sus primeros chistes. Edu y su hermano Alberto realizan varias exposiciones de dibujos humorísticos, pero realmente la I Exposición de dibujos de humor en la que participaron Alberto y Edu se celebra en las Fiestas de la Virgen del Remedio de 1963. A partir de 1964 la participación de Edu en exposiciones provinciales y regionales comienza a ser habitual. Así, consigue obtener varios premios que suponen un gran estímulo para el joven artista. Animado por sus éxitos iniciales, Edu comienza a enviar chistes y caricaturas a algunos periódicos, revistas y tebeos de ámbito nacional. La editorial catalana Bruguera, a través de su filial Creaciones Editoriales, empieza a distribuir sus chistes en publicaciones nacionales. Así, la revista Cancan, que contiene chistes sexuales y picantes, publica sus primeros chistes entre mayo de 1964 y junio de 1966 a nivel nacional. Poco después, Edu también comienza a publicar sus piezas humorísticas en DDT, una revista destinada a los niños y a los jóvenes, colaboración que dura hasta octubre de 1965. Además, Bruguera le encarga varios dibujos de humor sin palabras que distribuye como International Art Work por Europa, algo que le permite que sus chistes atraviesen las fronteras de su país y sean leídos por ciudadanos de todo el continente. En 1964, también empieza su colaboración en la revista del corazón Sábado gráfico. Los chistes de esta época se caracterizan por la fantasía y el humor negro, crítico y sarcástico.

Reunidos con motivo de su primera exposición en la sede de la OJE de Petrer (1960), Alberto, José María, Edu y Pepe.

Reunidos con motivo de su primera exposición en la sede de la OJE de Petrer (1960), Alberto, José María, Edu y Pepe.

Su primera visita al Museo del Prado.

Su primera visita al Museo del Prado.

Además, Edu sigue perfeccionando su técnica artística. Así, para enriquecer sus influencias pictóricas, Edu y Alberto viajan en varias ocasiones a Madrid para ver las exposiciones de los Museos del Prado, Lázaro Galdiano y Sorolla. Se fijan, sobre todo, en la pintura clásica, el Bosco y Rubens. También visitan Aranjuez donde se quedan prendados de la belleza de sus palacios y jardines.

A finales de la década de los cincuenta, Edu conoce a una persona decisiva en su vida, Luisa, quien acaba convirtiéndose en su esposa el 13 de junio de 1966.

Edu y Luisa en el día de su boda.

Edu y Luisa en el día de su boda.

Dado los éxitos que estaba cosechando en el mundo del humor, Edu decide abandonar la fábrica de zapatos en la que trabaja para dedicarse por entero a este campo. Su obra humorística destaca por ser inclasificable, clara, directa, visual, atemporal y universal. Portadores de una visión crítica y satírica del mundo, sus dibujos humorísticos son capaces de llegar al sentimiento del espectador por el camino más corto. Y, sin embargo, a pesar de su crítica demoledora en algunos casos, no pierden ese punto de ingenuidad, otro rasgo característico de toda la obra de Edu, tanto humorística como pictórica. Entre 1965 y 1968, publica algunos de sus chistes en el suplemento del ABC Blanco y negro y en el diario Arriba cuyas páginas darían acogida al humor gráfico de Edu hasta 1977. En 1966, Edu recibe la Antorcha del Humor en la I Olimpiada Internacional del Humor y un año más tarde es premiado en el I Festival del Chiste de Cádiz. Finalmente, en 1968 recibe el premio de mejor humorista gráfico otorgado por el Club Internacional de Prensa de Madrid y el premio especial del Humor sobre la Construcción.

Año 1967.

Año 1967.

Fechado en 1967.

Fechado en 1967.

*Amplíen la imagen para leer con toda comodidad los numerosos recortes de prensa que incluimos.

*Amplíen la imagen para leer con toda comodidad los numerosos recortes de prensa que incluimos.

Pero sus éxitos en el campo del humor y la avalancha de premios que consigue en pocos años no lo alejan de la pintura y su presencia en diversas exposiciones es continua. Con tan sólo dieciocho años, Edu ya tiene un estilo pictórico propio caracterizado por dibujar los perfiles de los personajes que pululan en sus cuadros de manera esquemática y representando las miserias del ser humano. Antes que los lienzos, prefiere utilizar el cartón y la chapa de madera como soporte para sus pinturas y, para darle una textura más rugosa y realista a sus cuadros, utiliza óleo mezclado con polvo de mármol. Edu siempre se ha caracterizado por un espíritu crítico frente a los problemas sociales y, por eso, se cuela en el mundo del arte con una pintura dura, seria, de colores oscuros y ocres que expresa de manera contundente sus preocupaciones sociales y su antibelicismo. Presos, toreros, campesinos y soldados son los protagonistas de sus pinturas. En 1965, el trabajo de Edu se ve recompensado al ser seleccionados para participar en la I Exposición del Deporte de las Bellas Artes de Barcelona por su obra La fatiga que representa un deportista extenuado al final de la carrera.

Durante los meses de junio, julio y agosto de 1969, Edu y su esposa se trasladan a Madrid, algo que le permite al artista estar más en contacto con las redacciones de los periódicos donde se publican sus chistes. Asimismo, comienza a utilizar el seudónimo de Juanes para firmar sus dibujos humorísticos en el diario deportivo As y empieza a colaborar en la publicación Ficiainform, el diario oficial de la FICIA que se publica durante los días en que se celebra la Feria Internacional del Calzado de Elda. En la capital, el matrimonio tiene la oportunidad de entrar en contacto con la rica vida cultural de Madrid asistiendo al teatro, a conferencias, tertulias, reuniones, fiestas, exposiciones e inauguraciones, pero la joven pareja no se puede adaptar al ritmo frenético de la gran urbe. Se sienten solos, viviendo en un medio que les es hostil donde reina la masificación, el trato superficial y la despersonalización. Así, deciden volver a Petrer sabiendo que, si Edu hubiese resistido en la capital, hubiera cosechado una fama segura. Sin embargo, el joven artista se marcha de la capital con la sensación de que no ha perdido nada.

De vuelta en Petrer, Edu vuelve a dedicarse con mayor ahínco a la pintura. Así, en marzo de 1970, inaugura su primera exposición individual, Paisajes de Petrel, en la Sala de Arte de la Caja de Crédito, que incluye veinticinco obras con diferentes paisajes del pueblo y dos retratos. En su segunda exposición individual, celebrada en octubre del mismo año en la Galería de Arte de la Caja de Ahorros Provincial de Elda, expone veinte paisajes eldenses donde el artista dejar ver su nueva faceta pictórica. Cansado de la línea inicial con la que había empezado su andadura en el mundo de la pintura, a finales de los sesenta Edu descubre la línea, que empieza a utilizar por primera vez en su cuadro Éxodo, expuesto en el V Salón Nacional de Pintura de Alicante. Los rasgos esquemáticos de los personajes de sus cuadros se acentúan aún más, sobre todo, cuando emplea una línea negra para remarcar los contornos esenciales de sus cuadros. Edu da otro paso fundamental en su producción pictórica al abandonar definitivamente el óleo y comenzar a emplear la pintura sintética sobre cartulina. En 1971, con El niño de las bolas locas, la pintura de Edu vuelve a dar otro giro, ya que, aunque no abandona el empleo de la línea negra, la figura humana vuelva a estar en un primer plano. No obstante, Edu abandona su producción pictórica durante cuatro años en los que se dedica exclusivamente al humor gráfico.

Año 1970.

Año 1970.

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5 respuestas a “Edu, la vida con humor”

  1. El post que Edu se merecía en Internet. A veces pensamos que está todo en la red, pero no es así, a personas como él, que les llega en un momento muy avanzado de su trayectoria la revolución informática, lo dejan un poco de lado y ya no aparecen prácticamente. Espero que esto sea una oportunidad para que las nuevas generaciones se acerquen a su ironía, sarcasmo y crítica de sus trabajos, siempre con una sonrisa pero también con una reflexión.

  2. Enhorabuena Laura Ibañez e Irene Gimenez,muy buen trabajo sobre nuestro Edu.
    Un reportaje muy completo sobre su vida y su obra. Por otro lado los videos le dan un toque muy especial al trabajo porque han sabido captar la genuina personalidad del gran Edu.
    Así dá gusto.

  3. Que bueno es Edu! A raiz de este artículo he visto todo lo que ha publicado en esta pagina y sigue tan lúcido como siempre. Espero que sigamos viendolo, enhorabuena a las autoras del reportaje y a la publicación. Y tú, Edu, sigue haciendonos nuestros días más llevaderos!

  4. Mucho antes tenia que haber estado la obra de Edu en la red. Porque su humor,su ácido humor es universal, iconoclasta y politicamente incorrecto.
    Un soplo de libertad, en este mediocre momento que estamos viviendo.
    Buen reportaje.

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