Crónicas de un hidalgo de Petrer en “Sampa” (II): La oportunidad olímpica

Petrelenses, ¡salve!

De nuevo estoy con vosotros contándoos un poquito más sobre las historias, pareceres y andanzas de un hidalgo petrolanco por las tierras del nuevo mundo…

Me gustaría trasmitiros, un tema de actualidad reciente también en España, como se ve desde aquí y cuál es la realidad de tener unas olimpiadas en la ciudad maravillosa de Río. En este sentido, como español siento mucho que Madrid no albergue las Olimpiadas del 2016, pero como por mi cuerpo también corre sangre brasileña, siento mucha alegría de saber que Río tendra sus esperadas y luchadas olimpiadas. Y es que “é a hora e a vez do Brasil”, insistió el presidente Lula (es la hora y la vez de Brasil).

Rio fue la ciudad vencedora, entre otros aspectos, por sus bellezas naturales, por el ineditismo que América del sur representa, por la  excelencia del projecto presentado y por la simpatía de su presidente, Lula, en una decisión que prácticamente todo el mundo ha decidido como justa.

Esta es la “Cidade Maravilhosa de Rio de Janeiro”.

Esta es la “Cidade Maravilhosa de Rio de Janeiro”.

Sí, sí , hoy aquí todo es fiesta, con la Copa del Mundo de Fútbol (2.014), Olimpiadas (2.016), la Fórmula 1, las caipirinhas y los churrascos  de domingo, etc. La nación, el pueblo: todos los brasileños se sienten lisonjeados, felicísimos delante de estos  acontecimentos extraordinarios, conseguidos como una conquista nacional.

Estos días habrán oído hablar mucho y muy bien de Río y Brasil, y yo mismo se lo cuento, pero no todo lo que reluce es oro… Todo estaría perfectamente de acuerdo con el escenario brasileiro exhibido ahora en las propagandas realizadas para la candidatura, si no fuese por las deplorables condiciones deplorables en que viven los habitantes en el submundo de la “Cidade Maravilhosa de Rio de Janeiro”.

Tráfico de drogas, secuestros, asesinatos, extorsiones, asaltos, etc., toman formca cada día en la realidad de Río. Los Morros (llamadas así las laderas que rodean la ciudad) que rodean el pan de azúcar y la bahía de Guanabara (una bahía linda, con el pan de azúcar al fondo y el Cristo redentor que vale la pena de ver) están plagadas de “favelas” (chabolas) donde impera la ley de los narcotraficantes. Un mundo duro y difícil donde sobrevivir es un objetivo para sus habitantes cada día que nace un nuevo sol y en el que existe una férrea “ley del silencio”: nadie sabe nada, nadie dice nada, pero cada día ocurren enfrentamientos entre policías y narcos y de narcos contra narcos, acabando siempre alguna bala perdida para la cabeza de algún inocente….

La descrita es una sensación real de peligro de un modo que no se tiene en las ciudades europeas. Por eso, cuando viajo en el puente aéreo de Río a San Pablo por trabajo, cuando al final del dia me queda un poco de tiempo para pasear por la playa de Ipanema o Copacabana, siento miedo de pensar que alguna bala perdida proveniente de Los Morros me puede tocar a mí.

Esto existe, como también muchas personas (favelados) que no tendrán ni siquiera una oportunidad de asistir ni de lejos a una simple competición de las Olimpiadas, pues están desempleadas y en condiciones precarias, desfavorecidas. Encima  el gobierno de Rio les dice que que no se preocupen, que habrá muchos empleos con la construccion de la Ciudad Olímpica y que tendrán libre pase en los espectáculos deportivos (caramba, se piensan que aún creemos en Papa Noel) y otras promesas por el estilo. Todo eso, dicen, es para hacerlos felices, pero no hablan nada de dar un final a la criminalidad cotidiana,a la pobreza,  etc..

imagenrio2016

La imagen del logo olímpico de la ciudad.

Esto hoy es una postal que forma parte de la realidad carioca, com antaño, y para algunos pesimistas también para un futuro inmediato, porque serán billones de reales (un euro es igual a tres reales) la cantidad de inversión en el proyecto olimpico, y lucirá muy bien ante las cámaras de todo el mundo, pero ni la educación ni la sanidad aquí en Brasil tendrán el privilegio nunca de verse beneficiadas con tales cifras. Esto prueba otra vez que lo más importante aquí no es la educación, ni la salud, ni tampoco la seguridad de los ciudadanos, entre otros aspectos, sino la misión de propagar la idea que lo importantes es que los ciudadanos se sientan felices, voluptuosos, protagonistas, ciudadanos de un primer mundo, todo ello a través de una imagen ilusoria de una realidad que no existe ni existirá durante y después de las Olimpiadas. ¿O acaso en Pekín y China ya no hay abusos a los derechos humanos? ¿El régimen se volvió democrático y dejó de controlar los medios, soltó a los disidentes y organizó elecciones?

Las Olimpiadas, que son una oportunidad para impulsar un país y que se reenganchen en lo mejor de la sociedad los que se han ido quedando apartados, pueden acabar en nada, o lo que es peor en lo contrario. Pero, al final, el pueblo está feliz, o por lo menos contentos. Es como dice aquí el favelado (habitante de la chabola), que dice que no tiene nada, pero cuando cae una lluvia torrencial y el agua se les lleva la chabola, dice que lo ha perdido todo.

Para finalizar, dejadme que os cuente un chiste que esta de moda aquí:

Lula fue llamado para realizar un discurso  sobre las Olimpiadas. Al subir a la tribuna comienza con su discurso:

- “Oooooo”

Entonces su asesor se da la vuelta y le dice  al oído:

- “Señor Presidente, esos son los círculos olímpicos, el texto comienza más abajo….”

Este chiste, que se ha escuchado en las calles últimamente, nos muestra que Brasil es un país de grandes desigualdades, pero también un pueblo receptivo, alegre y con gran sentido de humor.

Desde Brasil y esperando RIO 2016 -” a gente se vê por aqui”-, Antoñín, el fill de Aurelio i Paquita la del metge.

¡Saludos, petrelenses!

¡Saludos, petrelenses!

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