1938: María y Josefa Soriano Beltrán, dos mujeres para la historia de Petrer

Josefa también formó parte de la organización feminista Mujeres Libres. El objetivo de ésta era sensibilizar a las trabajadoras de sus derechos y para ello no dudaba en cuestionar la prepotencia de los hombres para eliminar su idea de superioridad. Luchaban, sobre todo, por emancipar a las mujeres de su triple esclavitud: de la ignorancia, de ser mujer objetoy como productora, ya que el trabajo se concebía como un medio de emancipación. En apenas dos años, Mujeres Libres tenía un número de afiliadas que oscilaba alrededor de 30.000 mujeres, era la primera organización autónoma de mujeres y estaba implantada sobre todo en Cataluñá, Madrid y Valencia.

Parece ser que Josefa asistió al Pleno Regional de Mujeres Libres celebrado en Valencia el 28 de mayo de 1938 donde se discutieron las formas de emancipación femenina y se apoyó una lucha paralela entre la liberación de la humanidad y la liberación de la mujer. En su ideario se podía leer que sólo mediante la capacitación cultural, económica y social conseguirían las mujeres su libertad. Educación sexual, control de la natalidad, derecho al aborto y al divorcio, combatir la prostitución, guarderías para los niños… No cabe duda que de haber tenido más tiempo o el gobienro de la II República, la condición de mujer en España hubiese dado un cambio cualitativo difícil de predecir.

Además del trabajo en las fábricas de armamento, calzado o ropa, las JJLL se dejaban la piel de las manos, nunca mejor dicho, arrancando la cebada o el trigo sembrado en los campos incautados por el gobierno de la II República. Libertad Brotons (12) cuenta como ella y sus compañeros pasaban semanas enteras en los bancales de las fincas cuyas dueños habían huido a la zona controlada por el ejército sublevado, como los de la Costa, L’Avaiol, la Casa Castalla…
Hasta ahora hemos hablado más de Josefa que de su hermana María; sin embargo, siendo María seis años más joven, fue la primera mujer que ocupó el cargo de consejera municipal. A partir de los relatos facilitados por familiares (13) y amigas de María Soriano, podemos hacernos una idea de cómo era físicamente y el carácter que tenía. Su sobrino Benjamín, hijo de Isaac Gómez y Josefa Soriano, se refería a ella como una mujer guapa, inteligente y algo descarada, con el pelo de color rojo, de ahí su apodo “La Roja”. Rosa, hermana de Benjamín, también nos contó varias anécdotas de su tía que muestra el desparpajo que tenía María incluso en situaciones muy delicadas: estando en la cárcel de Alicante tras la guerra, un funcionario le preguntó varias veces por los motivos de su condena, tal vez para obtener algún favor sexual, y harta de tanta pregunta le contestó muy seria y contundente “¡Porque quemé a San Pancrancio!”, afirmación que no era cierta pero que fue efectiva para que no la molestara más. En otra ocasión María fue a reclamar ante el director de la cárcel las deplorables condiciones que tenían las reclusas, protestando porque la carne que les daban para comer “eran invisibles y apenas sí veían algún hueso” (14). Este carácter de María también fue confirmado por Lolita Marcos, su amiga de las JJLL, ya que la definía como valiente y espontánea.

Muchos años después de su paso por la cárcel, María no consintió en pedir las ayudas de carácter asistencial que les correspondían por este motivo.

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Fotografía de estudio de Josefa Soriano Beltrán (archivo de la familia Gómez Soriano).

Pero volvieron a su nombramiento como consejera municipal en representación de la CNT, con fecha de 20 de mayo de 1938, para cubrir la vacante dejada por José Maestre Maestre, “Manotas”. En la remodelación de las comisiones a María se le asigna la de Policía Urbana y Rural junto con Manuel Pérez Cabedo y José Chico Herrero. Aprobados los asuntos ordinarios, leemos en el acta

“(…) el camarada alcalde (Rosendo García) manifiesta haber visto con agrado la designación de vocal de este Ayuntamiento de María Soriano Beltrán y se complace de hacerlo así constar, ya que ello denota el progresivo desarrollo de la vida ciudadana que concede a la mujer idénticos derechos que al hombre, pudiendo por ello compartir las tareas edilicias y desempeñar otros cargos de carácter público y propone a sus compañeros conste en acta la satisfacción del Consejo por dicho nombramiento” (15).

Meses después, el 9 de octubre de 1938, su hermana Josefa también toma posesión del cargo de consejera, en sustitución de Ramón Congost García por haber sido movilizado el reemplazo de 1923 al que pertenecía. Llama la atención la declaración de Josefa ante el juez militar que años más tarde la juzga cuando dice

“(…) fui al Ayuntamiento como consejera para impedir que algunos dirigentes se quedaran sin ir al frente cuando llamaban a sus quintas y que otros que no tenían quién les amparara fueran. Que en una ocasión escribí al Alcalde una carta protestando de la marcha al frente y diciéndolo que se negaran todos a marchar a incorporarse para que de una vez terminara la guerra” (16).

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Fachada del ayuntamiento en la década de los treinta (AFMP).

 

El final de la guerra, cárcel y traslado a Villena

Con la caída de Cataluña en enero de 1939 la guerra se acercaba a su fin. Los esfuerzos diplomáticos y los intentos de llegar a una paz sin represalias para los vencidos fracasaron estrepitosamente con el golpe militar del coronel Segismundo Casado. A partir del 6 de marzo de 1939 la mayoría de los que habían ocupado cargos de responsabilidad se planteaban seriamente la forma de salir de España y marchar al exilio. Compañeras de María y Josefa de la CNT y de las JJLL, como Dolores Marcos, habían conseguido, a través de su organización, un pasaporte expedido por el Gobierno Civil de Alicante con fecha 10 de marzo de 1939 (17) que les autorizaba a abandonar el país. A final del mes de marzo, María se encontraban en Yecla, su pueblo natal, intentando adquirir alimentos para su familia. Por otro lado, Josefa semanas antes se había desplazado a Valencia con su marido Isaac Gómez Ferré, natural de Elche de la Sierra y vecino de Almansa, afiliado a la CNT, teniente y comisario político de la Columna de Hierro, ya que éste asistía a unos cursos en la Academia de Formación de Oficiales. Antes de la guerra, en Almansa, ya hacía gala de un banco de alimentos que eran intercambiados por medio de trueque por otros productos.

Aunque se esperaba, el desplome de la II República cogió a muchos de los resistentes lejos de los puertos donde les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España. Con sus pasaportes en la cartera, Josefa e Isaac viajaron de Valencia a Alicante en una carretera abarrotada de soldados, mujeres y niños, andando junto a coches y camiones averiados o abandonados; como un reguero humano la gente huía de la casi seguras represalias franquistas.

Después de vencer muchas penalidades, Josefa e Isaac llegaron al puerto de Alicante; era el 29 de marzo y el barco carbonero británico Stanbrook ya había zarpado. Algunos de sus amigos y compañeros iban en él, Dolores Marcos y su marido Adrián Torregrosa, otros cenetistas de Petrer como Francisco Torregrosa Pascual, Luis Brotons Maestre y Francisco Martínez Martínez habían podido embarcar a tiempo camino del exilio. En el puerto de Alicante, apiñados junto a miles de republicanos, la pareja permaneció cerca de tres días a la intemperie a la espera de la llegada de barcos que nunca llegaron (18).

El 31 de marzo y el 1 de abril salieron del puerto miles de republicanos en fila, iban camino del campo de concentración provisional en la zona de La Goteta, conocido más tarde por el Campo de Almendros. Unos días después, Josefa junto con las demás mujeres y sus hijos fueron trasladados a cines de Alicante, habilitado como cárceles; mientras Isaac fue conducido en un tren de ganado al campo de concentración ubicadon en el término municipal de Albatera. Durante los días de detención en Alicante, Josefa compartió penalidades con su compañera y amiga Carmen Montesinos, “Carmeta”, también de las JJLL de Petrer.

Mientras tanto, María, al acabar la guerra, huyendo de unas posibles represalias, se había trasladado a su pueblo natal de Yecla, a la calle Quevedo nº 17, donde vivía su familia. Con fecha del 21 de junio de 1939 es requerida en Petrer a presentarse ante el sargento de la guardia civil, Arcadio Sánchez, para responder ante una denuncia interpuesta por el vecino de Petrer L.V. y que decía lo siguiente:

“(…) y sabe y le consta que pertenecía antes del movimiento a la CNT y dentro del mismo a las Juventudes Libertarias. Constándole también que fue vocal del Comité de las Juventudes Libertarias y Consejera del Ayuntamiento; que exalta en sus conversaciones públicas a la causa roja, insultaba a nuestro Ejército Nacional y a sus Generales. También le consta que recaudaba fondos para el SRI y que dada su significación política es una mujer de peligro para nuestra causa” (19).

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Buque Stanbrook en el puerto de Alicante, 1939 (fotografía extraída de http://comisioncivicalicante.wordpress.com/2013/12/01/hace-75-anos)

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Una respuesta a “1938: María y Josefa Soriano Beltrán, dos mujeres para la historia de Petrer”

  1. Interesante noticia. No sabía que Vicente Aracil fuese perito, supongo que se dedicaría a realizar tasaciones en materia agraria.

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