Empoderamiento ciudadano para un cambio político, social y económico

 

La gran manifestación llevada a cabo en Petrer y Elda el pasado 15 de octubre, cinco meses después del 15 de Mayo, confirma que el movimiento de los y las indignadas de nuestra comarca, a pesar del escasa cobertura mediática, sigue teniendo un apoyo social sin precedentes. Alguien dijo que desde la transición no se veía una voluntad colectiva unida por un cambio de régimen de tales dimensiones. Al mismo tiempo la repuesta simultanea,  unida e internacional,  que se dio en más de 800 ciudades de todo el mundo, con el lema “Unidxs por un cambio global”, entre las que se encontraban Elda y Petrer, evidencian que los  problemas fundamentales que nos afectan a la mayoría de los ciudadanos del planeta, tienen un origen común con soluciones colectivas que tienen que ir necesariamente desde la coordinación planetaria a la local.

Aquí en el Vinalopó Mitjà constatamos que cientos de ciudadanos y ciudadanas han perdido el miedo a decir lo que piensan y a salir a la calle a provocar un cambio. La ciudadanía ha tomando conciencia de quienes son los verdaderos culpables de esta situación y su indignación se está transformando en compromiso. Esto nos llena de satisfacción y alegría y nos reafirma en la lucha, pues es necesaria y urgente.                 Por otro lado sabemos con certeza que este apoyo social es debido a que la inmensa mayoría de la ciudadanía, la clase trabajadora, está padeciendo y sufriendo las graves consecuencias de la crisis y las políticas que se están aplicando para salir de ella, las políticas neoliberales.  Esto nos indigna aún más si cabe y nos plantea un gran reto: ampliar no sólo el apoyo social sino también el compromiso activo, de parte de la ciudadanía que aún no ha dado el paso, para forzar la transformación necesaria del actual modelo político, social y económico. La tarea es ingente y no vamos a morir de éxito.

En nuestra opinión se podría dividir en tres grandes bloques los ejes programáticos centrales del movimiento. El primero y más conocido, el que engloba todas las medidas para desarrollar una democracia real. El gran proceso pedagógico que están siendo las asambleas ciudadanas, mas la suma de experiencias de movimientos y organizaciones sociales con historia y trayectoria, ha demostrado que se puede profundizar en la democracia. Se ha evidenciado que otra forma de pensar y hacer política es posible. Que podemos organizarnos y funcionar de manera más horizontal, menos dirigista y vertical. La desafección, de buena parte de la ciudadanía, ante un sistema político bipartidista, corrupto y elitista, desapegado de la realidad, avalan las reformas necesarias para profundizar en una democracia participativa. Con una ley de partidos regresiva como la actual, que deja a partidos minoritarios fuera del lance electoral y a otros partiendo con desventaja respecto a los mayoritarios, el 20 N queda deslegitimado. Los poderes públicos y los partidos políticos que aprobaron la constitución y que en la actualidad la reforman, claudicando a favor de los mercados y cediendo soberanía a instituciones privadas Europeas que nadie ha votado,  deberían de tomar nota y acatar la voluntad popular y ciudadana que está pidiendo a gritos una democracia real ya.

El segundo bloque programático sería el de la lucha contra los recortes sociales. Las políticas de salida de la crisis, archiconocidas por las personas trabajadoras,  nos rebelan que estamos sufriendo un ataque sin precedentes por parte de una élite política, empresarial y financiera.  Gracias a las movilizaciones y acciones del 15M y al respaldo social del mismo, se ha impedido  la intensificación de estas medidas ya de por sí antisociales. El 15M se erige, por tanto, como el único interlocutor  capaz de articular un gran espacio social de oposición a gobiernos y banqueros. Pero no podemos bajar la guardia. Es necesario por tanto seguir oponiéndose al intento, cada vez más insistente, de privatización de los servicios públicos y a los recortes en sanidad, educación, servicios sociales y decir basta ya a las reformas laborales, de pensiones o a la reforma  constitucional. Pues esta no es nuestra solución sino la suya. No queremos seguir pagando los y las de siempre los platos rotos de una minoría privilegiada que después de todo sigue beneficiándose de nuestras desgracia.

El tercer bloque es la constatación de que otro sistema económico es urgente. El sistema económico capitalista, llamémosle por su nombre, hace aguas. Desde la primera crisis hipotecaria, que desencadenó la crisis financiera mundial y que a su vez arrastró a la economía real a un crack sin precedentes, han pasado más de 4 años. Por el momento no hay señales de recuperación.  Todo lo contrario, se nos anunciaba hace poco que esta crisis de los “mil nombres” a entrado en la fase de la “crisis de la deuda”. Argumentan que <<El mercado no se reactiva porque no pagamos deuda>>.  Cuántas excusas para encubrir el verdadero problema, que el capitalismo no funciona para la gran mayoría de la población mundial. Solo una élite privilegiada (bancos, financieras, grandes empresas y instituciones internacionales y estatales) sigue beneficiándose de él. Pero lo más importante es que no está resolviendo los graves problemas que aquejan a la humanidad y que muchos de ellos han sido generados  por el mismo.  Guerras por el  poder y el control de los recursos, crisis alimentarias, vuelco climático, crisis económica mundial, pobreza,  paro y precariedad, nos reafirman en esta posición.  Es un sistema caduco que hay que superar.  Exigir responsabilidades a bancos y financieras, llevar a los tribunales a los culpables de esta crisis  y cuestionar sus métodos  usureros para mantener a las familias en la esclavitud de hipotecas,  créditos y el pago de intereses, oponerse a que familias se queden en calle con la deuda, exigir  la dación en pago, una banca pública, la eliminación de la bolsa y las transacciones especulativas  son en esto momentos medidas clave para el movimiento que  debe seguir consolidando y autoorganizado.

Nuestro objetivo debe seguir siendo la ampliación y consolidación de un contrapoder ciudadano  o empoderamiento popular que provoque, como en los países árabes o en Finlandia, la caída de este régimen. Y vamos a seguir haciéndolo con los métodos que nos caracterizan; democracia directa, horizontalidad y pluralidad, manteniendo nuestro compromiso apartidista y  no violento y practicando la desobediencia a este sistema que queremos cambiar.

Neus Pineda y Sergi Cremades- indignadas y comprometidas.

 

 

 

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Una respuesta a “Empoderamiento ciudadano para un cambio político, social y económico”

  1. Un muy completo articulo y con verdades como puños,carente de acritud y cargado de razón.Muy bien conceptuados los bloques de actuación.
    Seguir así, Neus y Sergi, que hacen falta muchas personas como vosotros.

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