La histórica sequía ha provocado pérdidas de más de 80 millones de euros en los campos de la provincia de Alicante

 

 LA UNIÓ de Llauradors anuncia que, una vez acabado el año agrícola y meteorológico, las pérdidas directas por la sequía en el campo de las comarcas de Alicante ascienden a más de 80 millones de euros. Los agricultores alicantinos ya esperaban malas cifras hace meses, pero “han superado las previsiones” teniendo en cuenta que existen “otras muchas pérdidas no cuantificables y que se ha mantenido el fuerte el déficit de lluvias durante los últimos meses”, según explica Gonzalo Cots, secretario comarcal de El Comtat.

 Así, el escenario de una amplia mayoría de cultivos de la provincia de Alicante es “preocupante y se encuentra en estado crítico”. En el caso de las comarcas del norte, como La Vall de Gallinera (Marina Alta) o Confrides (Marina Baixa), se han registrado unos 400lm2, mientras que en las zonas del sur de la provincia, como Elche, Orihuela o Novelda, escasamente han rozado los 60 lm2. Ha sido, de hecho, un año en el que se han batido récords negativos de pluviometría que se remontan a hace más de 150 años.

 Y es que ante una situación de escasas precipitaciones, “los productos no han podido desarrollarse en plenitud y han registrado, en términos generales, un menor calibre del que se esperaba”. Por todo ello, “las producciones han bajado notablemente y los precios en ciertos casos han sido menores”, lamenta.

 En el caso del olivar, “se ha registrado una enorme disminución en la producción, en lo que se considera uno de los años más secos de los últimos tiempos”, explica. “Los olivos se encuentran a mitad de su ciclo y tienen su desarrollo vegetativo parado”. Pero lo que más preocupa a los agricultores es que “el árbol a duras penas puede ya mantener el fruto, que presenta un tamaño reducido, por lo que se espera un futuro comprometido para este cultivo”.

 El contexto que vive el almendro mantiene una situación similar. “Los cultivos de secano han disminuido entre un 50 y un 60% su producción con un rendimiento mínimo”. No obstante, “mantienen un buen precio debido a la calidad óptima de la almendra española en relación a la americana”.

 El cereal, por su parte, viene arrastrando una situación “desastrosa desde hace meses”. Finalmente, ha presentado una producción diferente según la zona. Así, en las comarcas del interior norte de Alicante, (La Marina Alta, La Marina Baixa, l’Alcoià y El Comtat), donde se han registrado más precipitaciones, “se ha recogido un 20% de la cifra que suele ser la habitual, entre 600 y 1000 kg por hectárea”, informa. En el resto de comarcas con menor incidencia de las lluvias no se llegó a recoger. En cuanto a los precios del cereal se han quedado “lejos de lo que se esperaba”.

La realidad que vive la uva de mesa no es diferente. Las variedades tempranas registran pérdidas de cerca del 50% en zonas de regadío, mientras que las variedades tardías y de secano ya superan el 65% menos de producción y con unos “precios ruinosos de hace 30 años”.

Por lo que respecta a los cultivos frutales del interior de Alicante, como el melocotón, “se repite la situación de otras zonas: con productos de menor calibre y bajadas de precio de un 20% en relación a años anteriores”. No obstante, “los frutales de montaña han mantenido una producción similar a otras cosechas”, advierte Cots.

Los efectos de la sequía se han dejado notar de manera considerable en la cereza alicantina. En esta campaña estaban “los árboles cargados de fruto y la producción ha sido muy elevada, pero el calibre también ha sido muy pequeño y los precios bajísimos”.

Es importante destacar que “se trata de cultivos de secano y que en los últimos meses no ha llovido nada”. Al contrario, “ha destacado el predominio y la persistencia de fuertes vientos de poniente que han contribuido a la evaporación de la poca agua de lluvia que había en el suelo y han ayudado a que la tierra esté aún más seca”, manifiesta. Ante esta realidad, “muchas zonas de secano perderán algunas de sus plantaciones o, al menos, parte de ellas, que ya no podrán recuperarse”, asegura.

Por otra parte, la sequía conlleva unas claras repercusiones en el sector agrario de la provincia, tanto para las zonas de secano como para las de regadío, donde se ha producido una disminución del nivel de los acuíferos y una salinización de los pozos de riego en las zonas litorales, un aumento de las plagas, el incremento de los riegos y el consiguiente aumento del coste energético. Gastos a los que tiene que hacer frente el agricultor.

Ante estos hechos, “los agricultores se mantienen en alerta” y LA UNIÓ exige a las diferentes Administraciones competentes “que se preste la ayuda necesaria a los productores alicantinos de diferentes sectores para seguir adelante en su labor profesional, sobre todo teniendo en cuenta la situación de fuerte sequía y cambios de temperatura a los que se está enfrentando la agricultura en los últimos meses”.

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