Nuestro vecino el mirlo

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Mientras que muchas otras aves no soportan la presencia humana, el mirlo por el contrario ha sabido adaptarse y crecer conviviendo con el ser humano, pero sin llegar a depender de él. Es ésta un ave en plena expansión, debido sobre todo a su adaptabilidad al medio y su alimentación omnívora: come desde insectos hasta gusanos, pequeños frutos o semillas, entre otros alimentos.

Nervioso e inquieto, al mirlo se le puede observar en parques y jardines, pero también en tejados, donde de madrugada y al atardecer nos regala su bonito canto, entre los meses de marzo y julio. Por supuesto, también podemos encontrarlos en pleno campo, aunque ahí, quizás, es donde menos presencia tienen.

Si analizamos su morfología, el macho tiene un plumaje negro oscuro, mientras su pico y anillo ocular es de un amarillo anaranjado. Una intensidad en estas dos partes de su cuerpo que no comparte con la hembra, que además tiene sus plumas de color pardo oscuro. Es entre marzo y julio cuando las hembras ponen de tres a cinco huevos, que incuban en solitario-sin la presencia del macho- durante unos 13 días. Una vez nacen las crías, y tras ser cebadas por los dos, a las dos semanas comienzan a volar.

Aquí una muestra de estos entrañables vecinos nuestros.

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Una respuesta a “Nuestro vecino el mirlo”

  1. De esos tengo muchos en el jardín de casa de mis padres. Una familia de mirlos se ha ubicado allí y los mirlos padres echan a los mirlos hijos del nido y muchas veces hay peleas de mirlos.

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