Una receta distinta para el rovellón

Venimos publicando que estamos ante una temporada de setas sin precedentes en la población, por cantidad y calidad de los rovellones que se pueden encontrar estos días en nuestros parajes.  Son muchos los vecinos -y también gente de otras poblaciones- la que se está acercando estos días a diferentes puntos de nuestro entorno con sus cestas, pues las condiciones vividas en nuestra población en las últimas semanas son idóneas para disfrutar de unos hermosos y deliciosos hongos: dos lluvias intensas (a finales de septiembre, especialmente, y otra a mediados de octubre), después humedad continuada y lluvia fina constante (como en este mes) y finalmente días de sol. Seteros locales, acostumbrados cada año a partir en busca de setas a sitios tradicionales como Ciudad Real, Cuenca o Teruel, reportan que, este año, “las de aquí son las mejores”.

Así las cosas, nos hemos animado hoy a compartir una receta distinta para el rovellón, principal especie codiciada en nuestro término, donde además la variedad esclatasang, la más sabrosa, es también la más numerosa. Vamos a buscar un sabor diferente a la seta combinándola con sobrasada al horno. Aquí os dejamos la secuencia y la receta:

Hemos salido a buscar por el término, ayer mismo, justo los que necesitábamos para la cena. El rovellón, como casi todo en la naturaleza, está especialmente sabroso recién cogido, ¿y si no necesitas más, para qué coger más?

 

Con estos, cenamos cuatro personas.

Los rovellones tienen este año una textura deliciosa.

Hay que lavarlos bien, con abundante agua, uno por uno.

Echamos una ligerísima capa de aceite en el recipiente.

De hecho, vamos a restregar el aceite con nuestra mano por la superficie.

Colocaremos las setas con el sombrero hacia bajo, como en la imagen, y también les echaremos por arriba un pelín de aceite.

Llegamos ahora a la parte de la sobrasada. La gracia del plato está en la calidad de la misma, ¡así que no escatiméis! La nuestra, por cierto excelente, era mallorquina.

La sobrasada se extiende por la superficie del rovellón, cubriéndolo.

Las metemos al horno, precalentado a 190 grados, durante 15 minutos.

Y ya están, con todo "el jugo" de la sobrasada, preparadas para comer.

Helios Villaplana, 96 años le contemplan, hace la primera degustación.

 

Comparte esta noticia
Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0

2 respuestas a “Una receta distinta para el rovellón”

  1. Maravilla de maravilla, vitamina C, betacaroteno, proteínas, inmunomoduladores, fibra, etc. Fabuloso alimento que tendrá bastante que ver con esos 96 años.
    Gracias por el reportaje, seguid así.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>