Cuerpo, parte integrante del espíritu

La reflexión me lleva a querer comprender donde se encuentra la verdadera esencia de lo que podríamos llamar “ser”, ese hálito de vida que nos levanta por la mañana, ese sentido de permanencia en si mismo, que no deja de sorprenderme, que me lleva a moverme, a ver, a oír, y que aun sabiendo la mecánica científica de su funcionamiento, la magia que esconde  me subyuga, me atrae cada vez más, y no comprendo como podemos pasar por la tierra sin pararnos a observar la mayor expresión de magia que es la manifestación de la vida, de nuestra vida. Hay un misterio que envuelve todo, un misterio no resuelto, que por mucho que la ciencia ha intentado poner nombre y conocer sus procesos evolutivos y manifiestos, escapa a la comprensión humana, se esconde y enreda en su psique, sin que por mucho que se esfuerce el hombre, las cuestiones existenciales se resuelvan. El dónde estamos, por qué estamos, de dónde venimos, sigue sin resolver. El misterio es evidente, tan evidente que el hombre, para poder seguir su existencia, termina por obviar las preguntas y sigue sin planteárselas, sin querer llegar a profundizar en ellas, ya que esta reflexión ha dado lugar a grandes teorías filosóficas, a amplias hipótesis jamás demostradas, que nos sumergen en un laberinto de pensamientos, en una espiral de la cual es difícil sacar conclusiones. El ser humano ha optado por identificarse con su cuerpo, ha dejado de pensar en lo que podríamos llamar espíritu, para centrarse solo en el mundo de los sentidos que el entiende cómo palpable, como realidad manifiesta. Ha optado por encerrar en un caja todo lo que desconoce y centrarse en lo que puede llegar a comprender, en describir lo que el llama realidad, pero en esa realidad descrita, en esa realidad que se ríe de todo lo que desconoce, precisamente llevada por su ignorancia, falta la clave, falta lo más importante, quién mueve los hilos, dónde está el mando a distancia que pone en movimiento nuestro cuerpo y marca nuestra existencia.

Es evidente que nuestra cultura nos lleva a pensar que ese llamado espíritu se halla prisionero en nuestro cuerpo, no nos lleva a reflexionar que esa parte obviada de nuestro ser, es libre y que realmente en ella se contiene el cuerpo, EL CUERPO ES UNA PARTE DEL ESPIRITU, y no al revés. Es importante meditar esta cuestión, pues ahí se encuentra una de las claves que nos puede llevar a comprender al Ser integrando sus partes, hasta ahora disgregadas, en nuestro pensamiento occidental. Es algo evidente que no es el cuerpo el que anima sus propios movimientos, es algo palpable que cuando se produce lo que llamamos muerte, nuestro cuerpo queda inanimado, como un traje espacial abandonado en la luna. Por tanto, nuestra esencia no procede de la fuente que creíamos. La fuente está más allá, metafísicamente hablando, hay una supra-realidad a la que pocas mentes acceden, pero que es la meta a la que apunta la motivación de nuestra vida, la meta a conseguir, porque si no nuestro paso por este planeta no tendría sentido, carecería de objeto.

Así , aunque nuestro ego, es decir, el lenguaje programado y condicionado que subsiste en nuestra mente, que forma nuestra mente, haya sido hasta ahora el que haya tomado el mando de las circunstancias de nuestra vida, llevándonos a guerras, a conflictos vividos tanto a nivel domestico como mundial, ese ego que hasta ahora nos ha motivado a vivir en el mundo de los sentidos, que ha cumplido y cumple su función para mantenernos en este planeta, ya que sin sus conocimientos del mismo no podríamos subsistir, debe entregar el mando al verdadero rey que es el espíritu, ese heredero olvidado, primogénito, que hasta ahora ha visto usurpado su trono. Ese traspaso de dominio lleva un miedo asociado, un miedo que debe desaparecer, el miedo pertenece al ego, que cree que si deja de dominar, de manipular, sus congéneres acabaran con el. En el mundo del espíritu no existe ese miedo, ya que no se necesita de las artimañas del ego para subsistir, pero lo difícil es convencer a este aliado de que es mejor basarse en estas creencias que en las suyas, que hasta ahora solo han traído sufrimiento al mundo y a nosotros  mismos.

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3 respuestas a “Cuerpo, parte integrante del espíritu”

  1. Joder iba a decir, con perdón… Cuanto tiempo sin leer un artículo tan breve y lúcido como redondo.
    Todo un placer encontrar afinidades filosóficas por estos lares.
    Creo que ciertamente debemos ir abandonado poco a poco el mundo de los sentidos que efectivamente está regido por el “Ego” y fiscalizado por el “Super Yo”. Ambos perfectamente condicionados desde nuestra infancia, es más, ya desde nuestra genética heredada. El desacondiconad@r que sea capaz de desaconcidionarnos buen terapeuta será.
    Pero claro parece ser que esto es un trabajo de cada uno, intransferible y personal .

    Ya es hora de ir tomando consciencia de esas PERCEPCIONES que nuestros “espíritus” (por llamarles de alguna forma) atisban en el horizonte cercano, en este viaje de regreso al Todo.

    Saludos

  2. Es cierto lo que decís, y me gustaría comentar el artículo con calma. ¿Crearán un foro? Si no va a ser complicado seguir estas interesantes discusiones con las novedades. En todo caso, yo mañana estoy aquí para aportar mi reflexión.

  3. Pues sí, si el web master no crea un foro,o bien un acceso sin tantos vericuetos en este cuerpo virtual, cada vez será más complicado encontrar el espíritu y esencia de lo realmente interesante.

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